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Teorias personales 7

Es suficiente la frágil taza de té en el espacio, su peso me transporta. Un minuto en la trinchera y fue capaz de una existencia breve. Aprendió que el sitio también es el tiempo, igual que en un gesto.

Teorías personales 6

La historia natural de esta lepidoptera es ser gusano, pero también pasaporte. Una mariposa de luz, de apenas un día de vida, ya sabe meditar el relieve que no ocupa. Qué raras las llaves, dijo, pero usó las suyas para abrir la puerta de su corazón. Mientras entraba, supe que era su mirada la que me abrió.

Contemplar 1

Las palabras están llenas de sentido o vacías de todo. Es una trampa estupenda pensar que estamos a salvo. Los niños lloran más en verano porque se termina.

Sobre moverse 2

Como Gulliver, juntó el indice y el pulgar para ilustrar que en su país ya se nace así de diminuto. Los niños saben de qué va el juego, se mueven entre el tobogán y el tiempo, como si no existieran.

Sobre moverse 1

"Tenemos razones para movernos, yo me muevo para dejar las cosas intactas".  Mark Strand Una palabra se mueve delante de su concepto, hace lo posible para que la entendamos en trazos como gestos.

Desayuno

Aquella tarde desvestimos el fondo de la taza para descubrir que no había fondo. Hace calor y apagamos las luces para volver a la caverna. Me levanto con las palabras, el desayuno está debajo de esas páginas.

Teorías personales

Dejaré de buscarte entre las personas que no soy. Acepto la libertad de no tenerme.

El idioma habitual de los percheros

En la práctica son los objetos un lenguaje de señales que se escriben cada día. Pequeños hitos cotidianos que conforman el idioma habitual de los percheros que explican, de la ropa revuelta sobre la cama que vive, de los platos dispuestos para el almuerzo de hoy. Lo entendemos porque es nuestro ese discurso, el lenguaje de los objetos que nos hablan, de las cosas que nos gustan y nos pasan. De la costumbre que tienes de vaciar el contenido de los bolsillos en el estante, de colocar la manta doblada sobre el sillón.

Una eternidad

Si el tiempo fuera mañana, si fuera ayer, el presente no sería tiempo, porque sería ahora y ahora es una eternidad, por eso, si existe un tiempo diferente, es la eternidad de los demás.

La forma del agua

Empapada o soleada circunstancia que impide o autoriza a los desconocidos encontrarse. Si decides salir con la lluvia, avisa para conocerte porque bajo el paraguas todos somos iguales. * La única que corre libre es el agua, discurre por donde va. Tiene memoria en el cuerpo, como las personas, pero es libre porque lo sabe. * La forma de convertir un traslado del salón a la cocina en una excursión bajo la lluvia es la forma de vivir.

De toda la vida

Aquí ladran los perros de toda la vida. Detrás de la televisión del vecino, de las voces exaltadas de los niños, de los que vuelven corriendo a casa y gritan en la noche. Siempre se escucha un ladrido. Aquí en la tarde de su casa, desde el cuarto de su tiempo, a veces es llamada, a veces es vacío, pero siempre ladra un perro porque el perro está por dentro. Por el día son los pájaros y moverse las ramas por el viento. Solo es eso.

Teorías personales 5

Termina de escribir en el cuaderno y cierra los ojos. Una corazonada conduce sus dedos por el canalillo que acaba de dejar la presión de sus palabras. La sensación es que su empeño para hacerse entender parece agua. Subió para descubrir desde arriba que abajo está por dentro. Estar sola es la literatura de estar sola, porque son palabras las que le dan el valor que no siente estando sola, aunque en realidad es encantamiento. Son las ventanas que caen de los edificios. Los pájaros que se sueltan de las ramas. Las manos que se apartan de las otras manos. Es la camisa que se descose. La conciencia mal pegada. No entender nada es parecido a ver caer todo lo que antes se enchufaba. Lo fácil, lo que no cuestionaba. Cae desde arriba como si primero lo levantara.

Teorías personales 4

Nombrar la distancia es esperar una respuesta, como lanzar una piedra y recuperar un sonido desde el fondo. Pasear por el vacío es habitar un cuenco, pero contarlo es seguir la pista a llamativos parecidos a la nada. Seguir el desierto donde parece que nada, pero todo porque es el camino hasta el bosque. No hay sombra hasta llegar al árbol.

Teorías personales 3

Si ves a la palabra poesía en inglés, que descansa en lo alto de una montaña, POETRY, así en letras grandes y blancas, es un sueño o es poesía. Dice que el que teme se oculta. Que el se oculta se engaña. Que el que se engaña sufre. Que el que sufre hace sufrir. Que el que hace sufrir es un canalla. Un canalla también sufre. Todos somos canallas. Todos sufrimos. Dice que cuando alguien no se esfuerza por hacerse entender, lo mejor es salir corriendo y usar la energía para la huida, para no quedar atrapado en la explicación. Pero dice que no es asunto suyo y que no dice nada. Hay épocas tan agitadas que en sus sacudidas expulsan de la realidad a los que andan por la cuerda floja. Si regular significa normal y también habitual, porqué cuando no estamos bien del todo decimos que estamos regular. Si hemos salido de la polaridad, estar regular todo el tiempo sería lo ideal.

Teorías personales 2

Verse por dentro puede ser tan doloroso como verse en el espejo, pero nunca tanto como no hacerlo. El armario es la disección de una persona. La ropa,  las evidencias para resguardarnos de nosotros mismos. Atreverse a abrirlo es una autopsia sin muerto. Hoy se puso un vestido que era igual que sus impresiones: un lazo en la cintura agarraba las tripas al corazón. Si el clima fuera electivo, a gusto de cada uno, estaría continuamente cambiando, como ahora.

Teorías personales

“No creo en la existencia de los ángeles,  pero mirándote quisiera que fuera cierto”  de In To My Arms.  Nick Cave Hay personas que se comen con la vista, se nutren de la mirada ajena. Hay otras que se miran, pero solo se fijan en una parte del cuerpo. Éstas desconocen que, sobre la marcha, se oscurece el resto. Para las que solo se fijan en el cuerpo, se oscurecen la mente y los sentimientos. A veces se le estrecha la mano a alguien que la tiene vacía y delgada la mirada. Mirar puede ser imposible si se tropieza con una persona muro, en ella la defensa supera la destreza del arquero. Hay personas que son niebla en la mirada. Otras agua. Las hay que siempre te ven ayer, hoy no existes, mañana será igual. Pero aunque no creas en la existencia de los ángeles lo sabes, hay personas que viéndote te guardan.

Tren de Leiden a Den Hagg

Vinimos a las tierras bajas a emerger y a atar cabos que se habían soltado.  Para Alejandra, Karin y Alejandro. Es el tren y se mueve con el horizonte. Sin alteración, ni nada que sea montaña ni elevada ni inesperada. Paz verde y agua de árboles, desnudos. Son manos saludando en lontananza. Algún molino a lo lejos disimula como las granjas serenas siembran de personas el campo. Es el tren y se mueve despacio, de ritmo sereno como el paisaje extranjero. Nada esconden, se les ve por la ventana. Es por la luz dicen, para aprovecharla. Pero les vimos llegar a lo lejos: un movimiento entre una palabra y otra, un sonido que es el silencio, el espacio entre las personas. Nos subimos con ellos al tren en Holanda y supimos que se parece al pensamiento, que la distancia entre las ciudades o los tiempos es el trayecto.

Todo por escrito: Regresar

Sé que si un día mi cara regresa a este rostro, reconocerme será eso, regresar. La fotografía es un espejo de tiempo que nos regresa. En ese espejo están todas las caras, constantemente, para que te asomes. Asomarse es indultarse a una misma, absolverse por el tragaluz de los sucesos.

Bordes deshilachados 41

Los objetos que salen del corazón son un afluente, espejos de agua. * El invierno llegó exacto, el mismo día que él se fue. Es la soledad un síntoma de frío calculado. * La palabra esperanza hace un efecto en la espera que le viene de origen.  Lo primero que se aprende, lo último que se pierde.

Bordes deshilachados 40

Queremos a la mesa porque al quitar el mantel y ver sus huellas, las marcas de todos los descuidos, el aro de una taza o el corte de algún cuchillo, nos vemos a nosotros, nuestras son las marcas y los descuidos, tuya la taza, mío el cuchillo. Su desgaste, nuestro camino.  * El  reloj se acelera desde que falleció, como si la muerte de la anciana fuera el umbral de otra época, como un salto temporal oculto tras una despedida o el cambio de posición ante la línea de meta. * Van por delante, pero solo unos pasos. Me detengo un momento para conversar, para ver cuánto se alejan. Porque sé que las palabras se despliegan en el espacio y generan distancia. Ya no les alcanzo.

Bordes deshilachados 39

Sostiene una verdad en silencio. Habla callada. * Encaja con alegría el golpe, así rebota y gira. * Ve los pactos que hace la gente, nadie se los explicó, pero se los explica. * La diferencia entre estar sola o acompañada es personal.

Bordes deshilachados 38

La soledad no existe, es gente que espera. * Que limpiar los cristales y cambiar las bombillas sean presagios de la luz que está por llegar o quehaceres domésticos, depende de la táctica. * La ausencia se manifiesta ante una cuestión sin respuesta. * La inclinación de la gorra con respecto a la boca es su lenguaje. * Le delata la forma en la que sujeta esos papeles, diría que se le va la vida en ellos.

Bordes deshilachados 37

El viento juega con la alegría de una fiesta lejana y la reparte por el territorio dormido de la noche. * Es el calor el que cambia las cosas de sitio. * Ves al que está solo porque la soledad se ve al andar, al que está como tú porque la soledad es la que mira.

Bordes deshilachados 36

Desmontas el edificio de tu fuerza al abrir la cafetera que cerraste. * En la cocina tocamos el fuego como si lo inventáramos, como si acabara de surgir de un rayo que prende una rama e inventa el fuego.  * Y entonces ardemos para ser humo luego, cuando ser humo sea lo único que tengamos que ser.

Bordes deshilachados 35

Los dos son viejos. Él cojea. Se separan en la esquina donde ella permanece vigilante. Desde allí le grita que vaya rápido. Él lo intenta. Corre calle abajo para que no le cierre una tienda y porque ella le sigue con la mirada, como si su mirada fuera un hilo del que él se agarra.Así, logro ver qué les une. * Cada persona por dentro vale lo que su estima le permite. Por fuera, lo que los modelos exigen. En conjunto valemos una ciudad, un país o un pueblo. Por separado, según los acuerdos, todos valemos lo mismo. En la familia, en cambio, cada uno tiene un precio. Con los amigos puede haber diferencias, pero al pasar por la calle, todos somos lo mismo. A veces valemos según el peso de nuestras ideas, otras del de nuestra cartera. Queda claro entonces que la valía de una persona también está sometida a las presiones del mercado.  * En los días de verano siempre coinciden los agujeros con las despedidas, como si al hacer sitio se contrajera el univer...

Bordes deshilachados 34

Se le olvidó que regresar era un deporte que no debía practicar porque siempre le lleva al mismo sitio. * Le sigue sorprendiendo cargar con una rebeca en el bolso por si después le da frío. * Y si se deja llevar, siempre es al mismo sitio, o sea, a ningún sitio. * No hay nada tan inevitable como el momento de batirse en duelo contra una decisión, en definitiva, todos los momentos son inevitables duelos en los que nos batimos contra nosotros y contra los demás, por eso asiste a clases de esgrima.

Bordes deshilachados 33

Cuando era pequeña, me dijo, sentía como bonito lo lejano y feo lo cercano. Esta mañana, sentadas las dos en el tranvía, el trayecto nos mostró que esto es todo lo que sabemos sobre la belleza. Y cuando nos dimos cuenta las cremalleras de la vía se abrían alejándose. El tranvía nos llevaba por la avenida y a las dos nos parecía hermosa, y después de todo lo que aprendimos sobre la belleza, ahora sabemos que no lo es. * Piensa tanto que a veces tropieza con el contenido de su mente. * No es que haya perdido la fe es que la busca. * Se mete tanto en las páginas que entra al tiempo del libro y al salir es al lugar del libro donde regresa, pero solo cuando lee. * Cruza los brazos al esperar, los abre al recibir. Cuando camina los deja libres y muertos al dormir. El lenguaje es un cuerpo que se mueve, a lo lejos le veo decir hola.

Bordes deshilachados 32

Si un objeto cambia de mano puede que cambie de uso, pero cuando cambia de época se convierte en una obra de arte. Cuando un objeto es inútil tal vez hemos olvidado su historia. No sé si pasa lo mismo con las personas. * Maneja las emociones como una malabarista aunque a veces se le caen por la gravedad. *  Pensé que el talento era algo que se curaba con los años. Perdona la ineficacia, pero qué gusto da encontrar consuelo en las palabras de otro.

Bordes deshilachados 31

Al estar en una se está en tres sitios al mismo tiempo: en una, en el espacio y en la duración. Luego se muere, el cuarto sitio. * El argumento de cualquiera solo puede leerse deshilachado. * El conocimiento de algo está siempre nublado por el prejuicio del conocimiento. Nunca miramos por primera vez.

Alteraciones

Es en primavera cuando deja de ser personal y se transforma en común. Ya no recurre a la oscuridad del invierno para obligar a la introspección y al aislamiento, sino que desinhibida y joven se derrama en la geografía de las habitaciones y los cuerpos. Porque es la luz una emoción, es común y es gratuita, y el que creyó que con el paso del tiempo sería menos intensa está huyendo de la luz.  Tiene la tendencia a sentir como real lo que cree, cuando sabe que lo personal no deja de ser una forma de alterar la realidad. 

Bordes deshilachados 30

Lo que ve desde la ventana tal vez lo inventa porque las ventanas lo que abren es la mente. * El silencio es el espacio donde se mueve sigiloso el silencio. * La felicidad está bajando por la calle porque es de noche, está oscuro y no tiene miedo. A cualquier cosa la llaman felicidad. * Te pareces tanto a ti que nunca dejas de ser, solo aprendes a parecer que eres otro que también eres.

Bordes deshilachados 29

Las palabras adquieren al ser nombradas su forma y cualidad. La confianza, por ejemplo, es como un sofá sobre el que una persona se rinde. La casa, los puntos cardinales que le sitúan. La silla, la montaña para pensar, también lo es la ventana, pero un ojo para mirar. Mirar, el punto de vista en el que se es otro. * Está esperando a que le pregunten qué hace, responderá lo que puede. * Bajar a la silla es ser la montaña quieta, sujeta a la base, las manos sobre las piernas. Estar en la mesa es la que piensa, la que pone orden, la que pone la mesa. Subir a la cama es la que muere, dormida confunde donde termina y empieza.

Bordes deshilachados 28

Tres recuerdos te acompañan y no sabes qué hacer con ellos. No tienen conexión aparente, ni encajan en una historia más larga. Tampoco sirven para una corta, no tienen importancia, pero los llevas contigo como si fueran una carga. Tal vez si los escribieras te librarías de ellos, pero parece que te gusta saber que están ahí, creer que son hitos que debes recordar, momentos que visitar para no olvidar quién eres. Pero mirar desde una esquina el edificio en ruinas, sentir el sol en el cristal del agua y la piscina navegando en  los ojos de una niña, no lo recordarás más. * Cuando espero en la calle pierdo la propiedad de ser. Los que pasan me miran, ellos saben también que no me pertenezco, saben que espero, que no soy de ellos, ni de mí, ni del tiempo. Vengo a lo lejos.

Bordes deshilachados 27

Si por la ventana se colara el griterío del patio, las voces, unas más altas que otras, bañarían la casa con olas intermitentes de alegría y silencio. * Entrar por la ventana es la posibilidad de la luz, la de la oscuridad dejarse bañar. * Un caballo negro y un caballo blanco son un solo caballo: el caballo gris galopa al nombrarlo.

Deshilachados del amor

Se mira en el espejo esperando encontrarse, no es posible ser siempre la misma persona.

Bordes deshilachados 26

Regalar un espejo de mano es como meterse dentro del bolso de alguien, pero con una invitación para que se comprenda. * No sabes cuánto le duele haberte arrojado a los pies de tus caballos, intentó avisarte, pero la luz les encandiló. Parece que lo que ilumina no siempre muestra el camino. * Del invierno pasado no logra recordar cómo se abrigaba, debe transcurrir primero el frío porque la necesidad hace a la memoria.

Bordes deshilachados 25

Ponemos patas arriba la cocina. Buscamos un refugio entre las baldosas, debajo de la mesa, en la alacena. Somos pequeños y todavía no sabemos que el único refugio es la intempérie.  * Cuando llegue el día que no necesite decir lo buena que es, ni valorar cuánto le quieren, el día que  nadie venga detrás limpiando las huellas. Cuando llegue ese día, al volver a casa se encontrará sentada, digiriendo en su entrecejo esta idea para sobrevivir. Para ése día, que podría ser hoy,  se habrán disuelto las expectativas y el miedo, entonces todo quedará reducido a esta espera de la nada. Mientras tanto, sigue atenta. * El ladrido de un perro hace más profundo el silencio.

Bordes deshilachados 24

                                                                             “No lo aclares que oscurece” Cuando habla de algo que le importa fija su mirada en algo ajeno, como un ancla.                                                                              * Igual que le ocurre con lo que hereda, ante lo merecido no siente reparo. *  Dibuja un corazón y escribe su nombre que es el mío.

Bordes deshilachados 23

                                                                                                                      de Teo Un pájaro de aire chocó contra la pared de mosaicos, pero no fue el pájaro sino su voz. * Salva una conversación en la acera para evitar llevarse palabras que no le corresponden. * No compra una libreta desde que sus ideas se dispersaron.

Bordes deshilachados 22

Lo único que se transforma es el futuro, por eso practica una especie de fe en el presente. * Se sincronizan las palomas y una nube porque van en la misma dirección. Cuando tú las miras también vas en esa dirección. * Son tan distintas las palabras de lo que quieren decir, pero se comprometen unos trazos con un pensamiento y se da la comunicación, a veces las pactos no solo sirven para entenderse.
Mientras el aire juega con la mañana los cuerpos y las hojas se mueven como si fueran una misma cosa. Con la mano izquierda sujeta el cuaderno y el sonido de un motor, el de la piscina y algún pájaro del cielo. El Escorial se silencia, pero las voces de la casa y el sol en el cuaderno. Hay perros mata lobos y espantapájaros siniestros. Como por fuera de la casa que las avispas merodean y el lápiz y la araña y las niñas que corren tras ella. Una urraca llama al fuego, el vecino corta leña, al abrir la mano izquierda los sonidos se dispersan, porque por muy sereno y como Suiza por los abetos, los tejados de pizarra, los patos y los recuerdos aquí los cuerpos se mueven al sonido del silencio.

Gestos

Todo son gestos, dijo, y sacudiendo la cabeza como si quisiera librar a un pensamiento de las ataduras de la mente, guardó silencio. Llegó por la noche, discreta y silenciosa, pero anunciada y veraz. Y fue justo la forma en la que llegó lo que le dio la bienvenida. Un gesto y una imagen se parecen, valen más que todo lo que se pueda decir. La mirada por encima de las gafas, la forma de andar como sembrando, o tal vez, las manos en los bolsillos y la mirada perdida. De entre todos los gestos tú eres.

Bordes deshilachados 21

Es tan nítido que en una décima de segundo se puede ver, pero en su momento. * Cuando se bordea lento lo simple se transforma en lo importante. * No conserva ninguna amistad del pasado porque siempre es presente. * Sale a la calle para no entrar en sí.

Bordes deshilachados 20

Las huellas no se ocultan porque nos hacen, ocultarlas sería no ser. * Los libros son hermanos de la mente, tal vez espejos.  * Mi ser recita poemas por la noche mientras duermo. Los contengo y al dormir los escucho, pero no los escribo porque no los recuerdo. Sé que están ahí, confiando en mí.

Sobre el funcionamiento de la caja

Dentro de la caja de las fotografías se mezclan las imágenes en blanco y negro de la mamiya con las polaroid de la playa y las fotos en color del último viaje. Cumpleaños, despedidas y nacimientos conviven con los padres, los amigos y el paisaje. Encima de una cara de anteayer hay otra cara de los años ochenta, detrás, una foto de los niños en la montaña. En el fondo de la caja, fotografías que no se conocen, chocan también sus caras, hablan y tal vez regresan. El hijo creció dentro de la caja. La madre se casó con el padre dentro de la caja. El abuelo murió, los amigos van y vienen, pero todos están dentro de la caja. Un día pensó en ordenar las fotografías en un álbum, en la línea del tiempo, pero prefirió el caos como memoria.

Todo por escrito

Aprendo caligrafía japonesa. Hay algo que quiero escribir que solo cabe en esos trazos. Asisto a la primera clase y me siento pequeña, insegura ante el pincel a menos diez, pero fascinada por la fuerza de la tinta negra, conmovida por el trazo y perdida entre la colina y el mar del tintero. Esta semana no he escrito nada, ni siquiera en japonés. Después de la primera clase de caligrafía solo dejo que el agua en la ducha caiga sobre mí indirectamente, igual que cae sobre el pincel, a ver si así va saliendo la tinta.

Bordes deshilachados XIX

Hay archipiélagos de trabajo, de familia o de calle. Archipiélagos casuales donde las personas somos islas, pero a la deriva. Nos juntamos y separamos por elección, obligados o desorientados. Ayer formé archipiélago con una familia en la sala de espera de un médico. Esta mañana, con dos ancianos y una niña por la acera. Ahora, sola en mi casa, vuelvo a la isla. * ¿Cuánto tiempo pesa la soledad para transformarse en ligera?  * Para mirar a los niños bajamos la cabeza, pero con ilusión. Ellos miran hacia arriba con miedo,  preguntándose por nuestro niño. 

Bordes deshilachados XVIII

El presente es como una rama de árbol que nos retiene, solo ella nos salva del tiempo, como a los pájaros. * En la soledad se descubre que al echar de menos a alguien, a veces, se le atribuyen cualidades que en el fondo te pertenecen. * Cuidar de un objeto de alguien que ya no está es como cuidar de un recién nacido.

Conmoción 1: el paseo

La tarde parece latir como un viejo reloj al que le pesan las horas. Pero al salir de la casa una furgoneta cruza la calle a toda velocidad. Ve dos veces a tres ciclistas y una vez al mismo perro. El sol da la espalda a las nubes mientras camina. Siempre se escuchan campanas cuando te llamo, escucha,   pero en esta ciudad realmente todos hablan del tiempo, les oye al pasar, empieza a llover, hablan y corren. Al final fuiste tú el que le dejó, escucha decir. Al llegar al café le persigue esa frase, en el jardín también hablan. Las conversaciones, que bailan en el aire, no le pertenecen. Está fuera a pesar de estar fuera, se moja. Ha pasado mucho tiempo y ha aprendido solo lo justo, se sienta. No piensa en el futuro, pero hace planes elásticos, los mide. El té baja por su garganta, cierra los ojos y lo siente. Mientras en la calle dormida, no muy lejos, unas planchas de aluminio que protegen una obra crujen, allí también llueve.

Sobre el tedio que muestra Herta

Existe el tedio de los metros de pasillo caminados hacia ningún sitio, el tedio de los que siempre llegan tarde y disimulan su cobardía. Existe el tedio de mirar por la ventana y ver siempre lo mismo. El de las horas muertas imposibles de pasar por muertas. Existe el tedio del sonido de fondo, como un animal que respira. El tedio de la falta de afecto, a nadie le importa nadie. Existe el tedio de no saber cómo ordenar los pensamientos y el tiempo, esa locura. El tedio de tener que mentir, como si nada pasara. El de no perdona al sueño, sentada en una silla, el tedio de no tener nada que hacer, pero escribir.

Bordes deshilachados XVII

Pedalear es como mirar a la montaña, parece que siempre te acercas.