29.11.12

Bordes deshilachados 26










Regalar un espejo de mano es como meterse dentro del bolso de alguien, pero con una invitación para que se comprenda.

*

No sabes cuánto le duele haberte arrojado a los pies de tus caballos, intentó avisarte, pero la luz les encandiló. Parece que lo que ilumina no siempre muestra el camino.

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Del invierno pasado no logra recordar cómo se abrigaba, debe transcurrir primero el frío porque la necesidad hace a la memoria.


2 comentarios:

Javier Mérida dijo...

precioso el último, pepa...

una lectora dijo...

Gracias, Javier, me alegra que te llegue ;-)