23.6.12

Sobre el funcionamiento de la caja







Dentro de la caja de las fotografías se mezclan las imágenes en blanco y negro de la mamiya con las polaroid de la playa y las fotos en color del último viaje. Cumpleaños, despedidas y nacimientos conviven con los padres, los amigos y el paisaje.

Encima de una cara de anteayer hay otra cara de los años ochenta, detrás, una foto de los niños en la montaña. En el fondo de la caja, fotografías que no se conocen, chocan también sus caras, hablan y tal vez regresan.

El hijo creció dentro de la caja. La madre se casó con el padre dentro de la caja. El abuelo murió, los amigos van y vienen, pero todos están dentro de la caja.

Un día pensó en ordenar las fotografías en un álbum, en la línea del tiempo, pero prefirió el caos como memoria.


16.6.12

Todo por escrito








Aprendo caligrafía japonesa. Hay algo que quiero escribir que solo cabe en esos trazos. Asisto a la primera clase y me siento pequeña, insegura ante el pincel a menos diez, pero fascinada por la fuerza de la tinta negra, conmovida por el trazo y perdida entre la colina y el mar del tintero.
Esta semana no he escrito nada, ni siquiera en japonés. Después de la primera clase de caligrafía solo dejo que el agua en la ducha caiga sobre mí indirectamente, igual que cae sobre el pincel, a ver si así va saliendo la tinta.

10.6.12

Bordes deshilachados XIX





Hay archipiélagos de trabajo, de familia o de calle. Archipiélagos casuales donde las personas somos islas, pero a la deriva. Nos juntamos y separamos por elección, obligados o desorientados. Ayer formé archipiélago con una familia en la sala de espera de un médico. Esta mañana, con dos ancianos y una niña por la acera. Ahora, sola en mi casa, vuelvo a la isla.

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¿Cuánto tiempo pesa la soledad para transformarse en ligera? 

*

Para mirar a los niños bajamos la cabeza, pero con ilusión. Ellos miran hacia arriba con miedo,  preguntándose por nuestro niño. 

2.6.12

Bordes deshilachados XVIII






El presente es como una rama de árbol que nos retiene, solo ella nos salva del tiempo, como a los pájaros.

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En la soledad se descubre que al echar de menos a alguien, a veces, se le atribuyen cualidades que en el fondo te pertenecen.

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Cuidar de un objeto de alguien que ya no está es como cuidar de un recién nacido.