2.8.15

Sobre moverse 2






Dar vueltas es llegar tarde. La duda es el giro inesperado.


Caminar entonces hasta el final de la frase, prensando las palabras para no dar un rodeo o caer en los agujeros del tiempo que tarda en nacer un nuevo pensamiento.


Como Gulliver, juntó el indice y el pulgar para ilustrar que en su país ya se nace así de diminuto.


Solo los niños saben de qué va este juego, se mueven entre el tobogán y el tiempo, como si no existieran.

26.7.15

Sobre moverse 1






"Tenemos razones para movernos, yo me muevo para dejar las cosas intactas". 

Mark Strand



Chocamos y salimos despedidos de la gente como en esa ley física que nos obliga a estar siempre a la misma distancia, nunca más cerca.

*

Creyó que si se movía hacia el mismo sitio le encontraría, pero no era el sitio, fue el momento.


*

Por la calle escucha a una madre prohibir llorar a su niño que llora y no sabe qué extraño movimiento le lleva a llorar con él.


*

La cortina, en su ajetreo de viento, baila como si supiera que se va a acabar.

*

Una palabra se mueve delante de su concepto, hace lo posible para que la entendamos con gestos.







5.7.15

Desayuno





Aquella tarde desvestimos el fondo de la taza para descubrir que no había fondo.


Hace calor y apagamos las luces para volver a la caverna.


En su forma de girar la cabeza hay una lentitud calculada, una especie de indiferencia en el tiempo, que dura justo el que permite leer su pensamiento.


Me levanto con las palabras, el desayuno está debajo de esas páginas.

31.5.15

Literatura derramada. Notas para sacar algo en claro.





Por María Lo Sé



No se escribe para el futuro, se escribe para el presente, o sea, para la eternidad.

Alcanzar la vida eterna es vivir aquí y ahora y la resurrección es la memoria.

La memoria siempre mira hacia atrás, no hay memoria del futuro. Recordamos después. Hacerlo antes es imaginar.

Escribo porque me gusta hablar de lo que comprendo, eso significa que hablo de lo que sé.

Por ejemplo sé que escribir es pasar a limpio los sentimientos.

Y que debajo, detrás, dentro hay nada. Todo está encima y no es cierto.

También sé porqué todas las conversaciones son una conversación inacabada, digo agua y ustedes la derraman en su casa.

También, porqué la gente pone las almohadas en la ventana, airean sus sueños, pero otros los dejan morir sin viento.

Una cosa que entendí hoy es que vamos de la mano por la calle cuando nos amamos, los que van sueltos se apañan para no ir llorando.

En el parque, los niños están todo el tiempo en el principio del juego.



17.5.15

Teorías personales





Dejaré de buscarte entre las personas que no soy.


Acepto la libertad de no tenerme.


Solo los niños son lo que parecen.


8.2.15

El idioma habitual de los percheros










En la práctica son los objetos un lenguaje

de señales que se escriben cada día.

Pequeños hitos cotidianos que conforman

el idioma habitual de los percheros que explican,

de la ropa revuelta sobre la cama que vive,

de los platos dispuestos para el almuerzo de hoy.



Lo entendemos porque es nuestro ese discurso,

el lenguaje de los objetos que nos hablan,

de las cosas que nos gustan y nos pasan.

De la costumbre que tienes de vaciar

el contenido de los bolsillos en el estante,

de colocar la manta doblada sobre el sillón.



25.1.15

Una eternidad





Si el tiempo fuera mañana, si fuera ayer, el presente no sería tiempo, porque sería ahora y ahora sería una eternidad, por eso, si existiera un tiempo diferente, solo sería la eternidad de los demás.


2.11.14

La forma del agua






Empapada o soleada circunstancia

que impide o autoriza a los desconocidos encontrarse.

Si decides salir con la lluvia, avisa para conocerte

porque bajo el paraguas todos somos iguales.


*


La única que corre libre es el agua, discurre por donde va.

Tiene memoria en el cuerpo, como las personas, pero es libre porque lo sabe.


*

La forma de convertir un traslado del salón a la cocina en una excursión bajo la lluvia es la forma de vivir.




5.10.14

De toda la vida






Aquí ladran los perros de toda la vida.

Detrás de la televisión del vecino,

de las voces exaltadas de los niños,

de los que vuelven corriendo a casa y gritan en la noche.

Siempre se escucha un ladrido.


Aquí en la tarde de su casa, desde el cuarto de su tiempo,

a veces es llamada, a veces es vacío,

pero siempre ladra un perro

porque el perro está por dentro.

Por el día son los pájaros

y moverse las ramas por el viento.

Solo es eso.

21.9.14

Teorías personales 5






Termina de escribir en el cuaderno y cierra los ojos. Una corazonada conduce sus dedos por el canalillo que acaba de dejar la presión de sus palabras. La sensación es que su empeño para hacerse entender parece agua.


Subió para descubrir desde arriba que abajo está por dentro.


Estar sola es la literatura de estar sola, porque son palabras las que le dan el valor que no siente estando sola, aunque en realidad es encantamiento.


Son las ventanas que caen de los edificios. Los pájaros que se sueltan de las ramas. Las manos que se apartan de las otras manos. Es la camisa que se descose. La conciencia mal pegada. No entender nada es parecido a ver caer todo lo que antes se enchufaba. Lo fácil, lo que no cuestionaba. Cae desde arriba como si primero lo levantara.



22.8.14

Teorías personales 4







Nombrar la distancia es esperar una respuesta, como lanzar una piedra y recuperar un sonido desde el fondo.


Pasear por el vacío es habitar un cuenco, pero contarlo es seguir la pista a llamativos parecidos a la nada.


Seguir el desierto donde parece que nada, pero todo porque es el camino hasta el bosque. No hay sombra hasta llegar al árbol.




21.7.14

Teorías personales 3




Si ves a la palabra poesía en inglés,
que descansa en lo alto de una montaña,
POETRY, así
en letras grandes y blancas,
es un sueño o es poesía.



Dice que el que teme se oculta. Que el se oculta se engaña. Que el que se engaña sufre. Que el que sufre hace sufrir. Que el que hace sufrir es un canalla. Un canalla también sufre. Todos somos canallas. Todos sufrimos. Dice que cuando alguien no se esfuerza por hacerse entender, lo mejor es salir corriendo y usar la energía para la huida, para no quedar atrapado en la explicación. Pero dice que no es asunto suyo y que no dice nada.


Hay épocas tan agitadas que en sus sacudidas expulsan de la realidad a los que andan por la cuerda floja.


Si regular significa normal y también habitual, porqué cuando no estamos bien del todo decimos que estamos regular. Si hemos salido de la polaridad, estar regular todo el tiempo sería lo ideal.

10.7.14

Teorías personales 2




Verse por dentro puede ser tan doloroso como verse en el espejo, pero nunca tanto como no hacerlo.


El armario es la disección de una persona. La ropa,  las evidencias para resguardarnos de nosotros mismos. Atreverse a abrirlo es una autopsia sin muerto.


Hoy se puso un vestido que era igual que sus impresiones: un lazo en la cintura agarraba las tripas al corazón.


Si el clima fuera electivo, a gusto de cada uno, estaría continuamente cambiando, como ahora.



8.6.14

Teorías personales







“No creo en la existencia de los ángeles, 
pero mirándote quisiera que fuera cierto” 
de In To My Arms. Nick Cave



Hay personas que se comen con la vista, se nutren de la mirada ajena.

Hay otras que se miran, pero solo se fijan en una parte del cuerpo. Éstas desconocen que, sobre la marcha, se oscurece el resto.
Para las que solo se fijan en el cuerpo, se oscurecen la mente y los sentimientos.

A veces se le estrecha la mano a alguien que la tiene vacía y delgada la mirada.

Mirar puede ser imposible si se tropieza con una persona muro, en ella la defensa supera la destreza del arquero.

Hay personas que son niebla en la mirada. Otras agua.

Las hay que siempre te ven ayer, hoy no existes, mañana será igual.

Pero aunque no creas en la existencia de los ángeles lo sabes, hay personas que viéndote te guardan.



24.5.14

Escrito para ser leído





Para Sergio 


Un aforismo es una puerta que se abre en ambos sentidos. Te invita a entrar para despedirte en un solo movimiento. Es una respiración que se toma y exhala. Es un bocado que sacia.

Un aforismo no engaña, es transparente, aunque juegue y merodee, da en el blanco. Luego te persigue.

Un aforismo es un pensamiento multitudinario, pero dicho por una sola persona.
Es como el fragmento de una historia que se empezó a narrar hace mucho tiempo y que llega entrecortado.Y que escuchamos como golpes secos o como pasos a lo lejos, como señales vienen del bosque sin principio ni final que es el pensamiento. 

Hace mucho tiempo que alguien lo pensó: el aforismo es el relevo. 

Pero un aforismo es tal vez un botón que abrocha, un hilo que une. Escribir aforismos es como coser, como enhebrar secuencias en la sábana blanca de la mente.

Un aforismo es la cara que tenemos en el espejo cuando no nos engañamos.
Es el gesto pausado de la imaginación que baila.

Un solo aforismo puede iluminar las zonas oscuras del ánimo.

La mente humana parece un trastero con repisas, cajas y estantes y una sola bombilla suspendida en el centro, oscilando. El aforismo está dentro de alguna de las cajas, pero también es la bombilla y también la puerta que abre la estancia.

Escribir aforismos permite dar entidad a las emociones, hacerles sitio dentro de las palabras, darle contenido intelectual a lo sentido.Y para escribir estas cosas hay que conocerse muy bien, y también hay que estar despierto ante lo que sucede y ante el efecto que produce lo que sucede. Hay mucho, a su vez, de observación de los demás, de sus arquitecturas y montajes, de sus pequeñas trampas y debilidades y eso también implica un conocimiento de sí mismo.

Es como si Sergio se hubiera escudriñado y nos regalara su espejo.

Puede ser que la única forma de comprender la realidad sea darnos cuenta que la reconocemos entrecortada y que por eso el contenido de la mente solo podemos verlo desordenado. Tan necesaria es la relación para comprender, la relación entre lo que pensamos sobre el mundo, lo que sentimos ante nuestra vida y lo que hacemos con ella. La relación entre lo que somos, lo que se nos exige y lo que nosotros estamos dispuestos.

Equilibrio que en este libro se nos muestra detrás de un método que funciona y que combina lo real y lo supuesto, lo irónico y lo adverso, el amor y su contrario.La unión de los eternos enfrentados acomodados en el encuentro.

Sergio es una persona serena que no se sube a ninguna tribuna para elevar su voz. Su voz se proyecta sola, pues sus certezas calman nuestro afán. Pero no se queda ahí, también nos alonga al abismo, nos quita la alfombra que pisábamos, nos abre la ventana de la sed.
A veces parece que Sergio habla consigo mismo y así le habla también al lector al oído, como una especie de conciencia, que unas veces hace cosquillas y otras te pincha para que despiertes.

A Sergio le conocí dentro de un libro. Era de poemas y los poemas dialogaban entre ellos. Supe cosas que confirmé después al conocerle en carne y hueso. Que es un hombre de mirada curiosa, pero serena. De risa abierta, pero infalible. Un hombre de palabras pensadas y concretas, pero frescas y divertidas. Un hombre para hablar de cualquier cosa que se pueda pensar o no. Irónico, tierno, un travieso inteligente.

Un hombre que no teme decir lo que piensa, pero tampoco teme callar.

Sergio es de ese tipo de personas que se le reconoce por sus gestos. Preciso en sus palabras, pero nada presumido en sus cualidades, asertivo y optimista, buen conversador y cómplice.

“No queda más remedio que disimular el pánico con los gestos más cotidianos”. Nos dice, y después de leerle es fácil imaginarle sentado ante un café, revolviendo el gesto y la palabra. 

Leyendo sus aforismos he sentido vértigo, tristeza, me he reído. Y he encontrado respuestas a mi desasosiego. Y algo de leyes, algo de honor, de sabiduría antigua que vuelve, algo que ya sabía, y que de alguna manera me pertenecía, pero que era necesario recordar. Y también muchas ideas a las que no había llegado, como puertas que se abren, teclas que suenan o luces que se encienden.

Los aforismos de Sergio nos muestran un camino hacia la cordura, una pista que podemos seguir para conocer el contenido de nuestras distracciones, son como las migas de pan que nos recuerdan el itinerario que habíamos trazado.

Como él dice: “Confundimos la verdad con el polvo que levanta su huida”.

 O en este otro: “En su rostro serio duermen una herida y un niño”. Y  pienso en el que no sabe que hay que lamer la herida, en el que no sabe que la seriedad es mentira, en el que no sabe que el niño está esperando.

“Qué cantidad de cosas hay que hacer para parecerse a sí mismo”. Dice Sergio, y así nos da una pista para entender que somos una construcción, un traje, un disfraz que podemos desabrochar.

O en este otro “Los atajos nos privan de la belleza del camino” Luminoso aforismo que nos conduce hacia el contenido de nuestra mente.  Y nos muestra, que veces el camino más corto, el de la satisfacción inmediata, nos priva del verdadero camino, que en principio se mostraba complejo. Creo que habla de las elecciones que hacemos en la vida.

“Los buenos poemas son flechas que, al clavarse desvelan el centro de la diana”. Este aforismo viene de un recorrido que le hace ser a la vez la flecha, el poema y la diana.

O como este “Muchas veces le debemos a lo peor de nosotros mismos lo mejor de nosotros mismos”. En el que hay una enseñanza y una advertencia que chocan y hacen chispa, como si encendieran el fuego.

“Esas ausencias como bombas que nos legan un paisaje irreconocible”. Este aforismo, como una foto familiar en la que van desapareciendo las caras, un almuerzo al que ya no asisten todos, también lo hago mío.

Y este otro  "La profundidad de la mirada se adquiere en los abismos a los que hemos tenido que descender”. Es como si pudiéramos saber todo sobre las personas, pues está impreso en su mirada, como una geografía.

Nos dice Sergio que “Somos burdas imitaciones del original de la infancia”. Y creo que nos quiere recordar que nuestro niño habita en la memoria del cuerpo, con un único medio para entenderle: jugar.

“Hay una pulsión en los momentos fatales que nos incita a adelantarlos”. Me hace pensar en la preocupación y en las emociones fuertes a las que a veces la vida nos expone y nos acostumbra, casi como una vacuna.

Y por último “Las pequeñas mentiras son las grandes aliadas de la libertad cotidiana”. A esta conclusión he tardado toda la vida en llegar, casi la entendí al mismo tiempo que la leía.

En este libro hay afirmaciones como castillos, pero castillos levantados con las piedras que fuimos encontrando por el camino. El mismo camino que nos conduce a un lugar donde nos contradecimos, donde negamos la pregunta y no queremos saber la respuesta.

Un lugar de refutación, pero también de cercanía,  de encuentro que permite la comprensión y la comunicación y que probablemente está detrás del lóbulo frontal de cada uno de nosotros.


Nos necesitamos los unos a los otros para resistir. Muchas gracias, Sergio, por tus deliberaciones. Leerte es sentirse libre, pero acompañado, es como tener a alguien con quien discutir, alguien que te da que pensar.