21.7.14

Teorías personales 3




Si ves a la palabra poesía en inglés,
que descansa en lo alto de una montaña,
POETRY, así
en letras grandes y blancas,
es un sueño o es poesía.



Dice que el que teme se oculta. Que el se oculta se engaña. Que el que se engaña sufre. Que el que sufre hace sufrir. Que el que hace sufrir es un canalla. Un canalla también sufre. Todos somos canallas. Todos sufrimos. Dice que cuando alguien no se esfuerza por hacerse entender, lo mejor es salir corriendo y usar la energía para la huida, para no quedar atrapado en la explicación. Pero dice que no es asunto suyo y que no dice nada.


Hay épocas tan agitadas que en sus sacudidas expulsan de la realidad a los que andan por la cuerda floja.


Si regular significa normal y también habitual, porqué cuando no estamos bien del todo decimos que estamos regular. Si hemos salido de la polaridad, estar regular todo el tiempo sería lo ideal.

10.7.14

Teorías personales 2




Verse por dentro puede ser tan doloroso como verse en el espejo, pero nunca tanto como no hacerlo.


El armario es la disección de una persona. La ropa,  las evidencias para resguardarnos de nosotros mismos. Atreverse a abrirlo es una autopsia sin muerto.


Hoy se puso un vestido que era igual que sus impresiones: un lazo en la cintura agarraba las tripas al corazón.


Si el clima fuera electivo, a gusto de cada uno, estaría continuamente cambiando, como ahora.



8.6.14

Teorías personales







“No creo en la existencia de los ángeles, 
pero mirándote quisiera que fuera cierto” 
de In To My Arms. Nick Cave



Hay personas que se comen con la vista, se nutren de la mirada ajena.

Hay otras que se miran, pero solo se fijan en una parte del cuerpo. Éstas desconocen que, sobre la marcha, se oscurece el resto.
Para las que solo se fijan en el cuerpo, se oscurecen la mente y los sentimientos.

A veces se le estrecha la mano a alguien que la tiene vacía y delgada la mirada.

Mirar puede ser imposible si se tropieza con una persona muro, en ella la defensa supera la destreza del arquero.

Hay personas que son niebla en la mirada. Otras agua.

Las hay que siempre te ven ayer, hoy no existes, mañana será igual.

Pero aunque no creas en la existencia de los ángeles lo sabes, hay personas que viéndote te guardan.



24.5.14

Escrito para ser leído





Para Sergio 


Un aforismo es una puerta que se abre en ambos sentidos. Te invita a entrar para despedirte en un solo movimiento. Es una respiración que se toma y exhala. Es un bocado que sacia.

Un aforismo no engaña, es transparente, aunque juegue y merodee, da en el blanco. Luego te persigue.

Un aforismo es un pensamiento multitudinario, pero dicho por una sola persona.
Es como el fragmento de una historia que se empezó a narrar hace mucho tiempo y que llega entrecortado.Y que escuchamos como golpes secos o como pasos a lo lejos, como señales vienen del bosque sin principio ni final que es el pensamiento. 

Hace mucho tiempo que alguien lo pensó: el aforismo es el relevo. 

Pero un aforismo es tal vez un botón que abrocha, un hilo que une. Escribir aforismos es como coser, como enhebrar secuencias en la sábana blanca de la mente.

Un aforismo es la cara que tenemos en el espejo cuando no nos engañamos.
Es el gesto pausado de la imaginación que baila.

Un solo aforismo puede iluminar las zonas oscuras del ánimo.

La mente humana parece un trastero con repisas, cajas y estantes y una sola bombilla suspendida en el centro, oscilando. El aforismo está dentro de alguna de las cajas, pero también es la bombilla y también la puerta que abre la estancia.

Escribir aforismos permite dar entidad a las emociones, hacerles sitio dentro de las palabras, darle contenido intelectual a lo sentido.Y para escribir estas cosas hay que conocerse muy bien, y también hay que estar despierto ante lo que sucede y ante el efecto que produce lo que sucede. Hay mucho, a su vez, de observación de los demás, de sus arquitecturas y montajes, de sus pequeñas trampas y debilidades y eso también implica un conocimiento de sí mismo.

Es como si Sergio se hubiera escudriñado y nos regalara su espejo.

Puede ser que la única forma de comprender la realidad sea darnos cuenta que la reconocemos entrecortada y que por eso el contenido de la mente solo podemos verlo desordenado. Tan necesaria es la relación para comprender, la relación entre lo que pensamos sobre el mundo, lo que sentimos ante nuestra vida y lo que hacemos con ella. La relación entre lo que somos, lo que se nos exige y lo que nosotros estamos dispuestos.

Equilibrio que en este libro se nos muestra detrás de un método que funciona y que combina lo real y lo supuesto, lo irónico y lo adverso, el amor y su contrario.La unión de los eternos enfrentados acomodados en el encuentro.

Sergio es una persona serena que no se sube a ninguna tribuna para elevar su voz. Su voz se proyecta sola, pues sus certezas calman nuestro afán. Pero no se queda ahí, también nos alonga al abismo, nos quita la alfombra que pisábamos, nos abre la ventana de la sed.
A veces parece que Sergio habla consigo mismo y así le habla también al lector al oído, como una especie de conciencia, que unas veces hace cosquillas y otras te pincha para que despiertes.

A Sergio le conocí dentro de un libro. Era de poemas y los poemas dialogaban entre ellos. Supe cosas que confirmé después al conocerle en carne y hueso. Que es un hombre de mirada curiosa, pero serena. De risa abierta, pero infalible. Un hombre de palabras pensadas y concretas, pero frescas y divertidas. Un hombre para hablar de cualquier cosa que se pueda pensar o no. Irónico, tierno, un travieso inteligente.

Un hombre que no teme decir lo que piensa, pero tampoco teme callar.

Sergio es de ese tipo de personas que se le reconoce por sus gestos. Preciso en sus palabras, pero nada presumido en sus cualidades, asertivo y optimista, buen conversador y cómplice.

“No queda más remedio que disimular el pánico con los gestos más cotidianos”. Nos dice, y después de leerle es fácil imaginarle sentado ante un café, revolviendo el gesto y la palabra. 

Leyendo sus aforismos he sentido vértigo, tristeza, me he reído. Y he encontrado respuestas a mi desasosiego. Y algo de leyes, algo de honor, de sabiduría antigua que vuelve, algo que ya sabía, y que de alguna manera me pertenecía, pero que era necesario recordar. Y también muchas ideas a las que no había llegado, como puertas que se abren, teclas que suenan o luces que se encienden.

Los aforismos de Sergio nos muestran un camino hacia la cordura, una pista que podemos seguir para conocer el contenido de nuestras distracciones, son como las migas de pan que nos recuerdan el itinerario que habíamos trazado.

Como él dice: “Confundimos la verdad con el polvo que levanta su huida”.

 O en este otro: “En su rostro serio duermen una herida y un niño”. Y  pienso en el que no sabe que hay que lamer la herida, en el que no sabe que la seriedad es mentira, en el que no sabe que el niño está esperando.

“Qué cantidad de cosas hay que hacer para parecerse a sí mismo”. Dice Sergio, y así nos da una pista para entender que somos una construcción, un traje, un disfraz que podemos desabrochar.

O en este otro “Los atajos nos privan de la belleza del camino” Luminoso aforismo que nos conduce hacia el contenido de nuestra mente.  Y nos muestra, que veces el camino más corto, el de la satisfacción inmediata, nos priva del verdadero camino, que en principio se mostraba complejo. Creo que habla de las elecciones que hacemos en la vida.

“Los buenos poemas son flechas que, al clavarse desvelan el centro de la diana”. Este aforismo viene de un recorrido que le hace ser a la vez la flecha, el poema y la diana.

O como este “Muchas veces le debemos a lo peor de nosotros mismos lo mejor de nosotros mismos”. En el que hay una enseñanza y una advertencia que chocan y hacen chispa, como si encendieran el fuego.

“Esas ausencias como bombas que nos legan un paisaje irreconocible”. Este aforismo, como una foto familiar en la que van desapareciendo las caras, un almuerzo al que ya no asisten todos, también lo hago mío.

Y este otro  "La profundidad de la mirada se adquiere en los abismos a los que hemos tenido que descender”. Es como si pudiéramos saber todo sobre las personas, pues está impreso en su mirada, como una geografía.

Nos dice Sergio que “Somos burdas imitaciones del original de la infancia”. Y creo que nos quiere recordar que nuestro niño habita en la memoria del cuerpo, con un único medio para entenderle: jugar.

“Hay una pulsión en los momentos fatales que nos incita a adelantarlos”. Me hace pensar en la preocupación y en las emociones fuertes a las que a veces la vida nos expone y nos acostumbra, casi como una vacuna.

Y por último “Las pequeñas mentiras son las grandes aliadas de la libertad cotidiana”. A esta conclusión he tardado toda la vida en llegar, casi la entendí al mismo tiempo que la leía.

En este libro hay afirmaciones como castillos, pero castillos levantados con las piedras que fuimos encontrando por el camino. El mismo camino que nos conduce a un lugar donde nos contradecimos, donde negamos la pregunta y no queremos saber la respuesta.

Un lugar de refutación, pero también de cercanía,  de encuentro que permite la comprensión y la comunicación y que probablemente está detrás del lóbulo frontal de cada uno de nosotros.


Nos necesitamos los unos a los otros para resistir. Muchas gracias, Sergio, por tus deliberaciones. Leerte es sentirse libre, pero acompañado, es como tener a alguien con quien discutir, alguien que te da que pensar.


8.3.14

Tren de Leiden a Den Hagg






Vinimos a las tierras bajas a emerger y a atar cabos que se habían soltado. 

Para Alejandra, Karin y Alejandro.





Es el tren y se mueve con el horizonte.

Sin alteración, ni nada que sea montaña ni elevada ni inesperada.

Paz verde y agua de árboles, desnudos.

Son manos saludando en lontananza.

Algún molino a lo lejos disimula

como las granjas serenas siembran de personas el campo.

Es el tren y se mueve despacio,

de ritmo sereno como el paisaje extranjero.



Nada esconden, se les ve por la ventana.

Es por la luz dicen, para aprovecharla.

Pero les vimos llegar a lo lejos:

un movimiento entre una palabra y otra,

un sonido que es el silencio,

el espacio entre las personas.


Nos subimos con ellos al tren en Holanda

y supimos que se parece al pensamiento,

que la distancia entre las ciudades o los tiempos

es el trayecto.








11.1.14

Todo por escrito: Regresar





Sé que si un día mi cara regresa a este rostro, reconocerme será eso, regresar.
La fotografía es un espejo de tiempo que nos regresa.
En ese espejo están todas las caras, constantemente, para que te asomes.

Asomarse es indultarse a una misma, absolverse por el tragaluz de los sucesos.

29.12.13

Bordes deshilachados 41





Los objetos que salen del corazón son un afluente, espejos de agua.

*

El invierno llegó exacto, el mismo día que él se fue. Es la soledad un síntoma de frío calculado.

*

La palabra esperanza hace un efecto en la espera que le viene de origen.  Lo primero que se aprende, lo último que se pierde.


17.11.13

Bordes deshilachados 40






Queremos a la mesa porque al quitar el mantel y ver sus huellas, las marcas de todos los descuidos, el aro de una taza o el corte de algún cuchillo, nos vemos a nosotros, nuestras son las marcas y los descuidos, tuya la taza, mío el cuchillo. Su desgaste, nuestro camino. 

*

El  reloj se acelera desde que falleció, como si la muerte de la anciana fuera el umbral de otra época, como un salto temporal oculto tras una despedida o el cambio de posición ante la línea de meta.

*

Van por delante, pero solo unos pasos. Me detengo un momento para conversar, para ver cuánto se alejan. Porque sé que las palabras se despliegan en el espacio y generan distancia. Ya no les alcanzo.

27.10.13

Bordes deshilachados 39







Sostiene una verdad en silencio. Habla callada.

*

Encaja con alegría el golpe, así rebota y gira.

*

Ve los pactos que hace la gente, nadie se los explicó, pero se los explica.


*

La diferencia entre estar sola o acompañada es personal.



3.10.13

Bordes deshilachados 38








La soledad no existe, es gente que espera.

*

Que limpiar los cristales y cambiar las bombillas sean presagios de la luz que está por llegar o quehaceres domésticos, depende de la táctica.

*

La ausencia se manifiesta ante una cuestión sin respuesta.

*

La inclinación de la gorra con respecto a la boca es su lenguaje.

*

Le delata la forma en la que sujeta esos papeles, diría que se le va la vida en ellos.




25.8.13

Bordes deshilachados 37







El viento juega con la alegría de una fiesta lejana y la reparte por el territorio dormido de la noche.

*

Es el calor el que cambia las cosas de sitio.

*

Ves al que está solo porque la soledad se ve al andar, al que está como tú porque la soledad es la que mira.




8.8.13

Bordes deshilachados 36






Desmontas el edificio de tu fuerza al abrir la cafetera que cerraste.

*

En la cocina tocamos el fuego como si lo inventáramos, como si acabara de surgir de un rayo que prende una rama e inventa el fuego. 

*

Y entonces ardemos para ser humo luego, cuando ser humo sea lo único que tengamos que ser.


13.7.13

Bordes deshilachados 35










Los dos son viejos. Él cojea. Se separan en la esquina donde ella permanece vigilante. Desde allí le grita que vaya rápido. Él lo intenta. Corre calle abajo para que no le cierre una tienda y porque ella le sigue con la mirada, como si su mirada fuera un hilo del que él se agarra.Así, logro ver qué les une.

*


Cada persona por dentro vale lo que su estima le permite. Por fuera, lo que los modelos exigen. En conjunto valemos una ciudad, un país o un pueblo. Por separado, según los acuerdos, todos valemos lo mismo. En la familia, en cambio, cada uno tiene un precio. Con los amigos puede haber diferencias, pero al pasar por la calle, todos somos lo mismo. A veces valemos según el peso de nuestras ideas, otras del de nuestra cartera. Queda claro entonces que la valía de una persona también está sometida a las presiones del mercado. 

*

En los días de verano siempre coinciden los agujeros con las despedidas, como si al hacer sitio se contrajera el universo en una maleta, en una puerta que se cierra o en el sonido de un coche que se aleja.




30.6.13

Bordes deshilachados 34






Se le olvidó que regresar era un deporte que no debía practicar porque siempre le lleva al mismo sitio.

*

Le sigue sorprendiendo cargar con una rebeca en el bolso por si después le da frío.

*

Y si se deja llevar, siempre es al mismo sitio, o sea, a ningún sitio.

*

No hay nada tan inevitable como el momento de batirse en duelo contra una decisión, en definitiva, todos los momentos son inevitables duelos en los que nos batimos contra nosotros y contra los demás, por eso asiste a clases de esgrima.





15.6.13

Bordes deshilachados 33






Cuando era pequeña, me dijo, sentía como bonito lo lejano y feo lo cercano. Esta mañana, sentadas las dos en el tranvía, el trayecto nos mostró que esto es todo lo que sabemos sobre la belleza. Y cuando nos dimos cuenta las cremalleras de la vía se abrían alejándose. El tranvía nos llevaba por la avenida y a las dos nos parecía hermosa, y después de todo lo que aprendimos sobre la belleza, ahora sabemos que no lo es.

*

Piensa tanto que a veces tropieza con el contenido de su mente.

*

No es que haya perdido la fe es que la busca.

*


Se mete tanto en las páginas que entra al tiempo del libro y al salir es al lugar del libro donde regresa, pero solo cuando lee.

*

Cruza los brazos al esperar, los abre al recibir. Cuando camina los deja libres y muertos al dormir. El lenguaje es un cuerpo que se mueve, a lo lejos le veo decir hola.