Conozco una araña.
Me visita.
En realidad he crecido con ella.
La primera vez que la vi grité.
Luego me acostumbré a su presencia
y de un sólo vistazo la tenía completa.
Me enseñó a enhebrar,
a tejer con paciencia
y ahora sé que el miedo
es una tela muy fina.





