Ir al contenido principal

Tren de Leiden a Den Hagg






Vinimos a las tierras bajas a emerger y a atar cabos que se habían soltado. 

Para Alejandra, Karin y Alejandro.





Es el tren y se mueve con el horizonte.

Sin alteración, ni nada que sea montaña ni elevada ni inesperada.

Paz verde y agua de árboles, desnudos.

Son manos saludando en lontananza.

Algún molino a lo lejos disimula

como las granjas serenas siembran de personas el campo.

Es el tren y se mueve despacio,

de ritmo sereno como el paisaje extranjero.



Nada esconden, se les ve por la ventana.

Es por la luz dicen, para aprovecharla.

Pero les vimos llegar a lo lejos:

un movimiento entre una palabra y otra,

un sonido que es el silencio,

el espacio entre las personas.


Nos subimos con ellos al tren en Holanda

y supimos que se parece al pensamiento,

que la distancia entre las ciudades o los tiempos

es el trayecto.








Comentarios

Entradas populares de este blog

el fantasma

y el tiempo y el amor te sobran para esquivar las traslucidas tristezas para borrar los encuentros con el fantasma y jugar con la luz que entra por la ventana del cielo hasta la mesa de la cocina

Todos los habitantes

Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.

Aparición nocturna

Si en la silueta de la montaña despierta un animal, seguro que es de noche.

La alfombra voladora

Sus dibujos brillan como los ojos de un gato, parecen dispuestos a colocarse de un salto en el ala del tejado, para ver todo desde arriba y cambiar el punto de vista, piensa. Desde abajo, pisoteada en la puerta, le queda grande la vida.