27.6.08

Las nubes




La ciudad que habito ama a las nubes.
Se acercan por la mañana
arrastrándose desde el cielo remoto
y rebosan como un mar pegajoso
sobre la orilla de las montañas
de la ciudad que habito

18.6.08

El oasis




La música llegó como un manantial
al jardín del Museo Batham

La sombra de las nubes
sobre los instrumentos y los pájaros
sobre el alcornoque
que cubría al gentío como el canto
de doscientos alientos y un sólo oasis

4.6.08

Testigo




Fui testigo de mi cárcel de palabras.
Fui guardiana de mi mal.

Ahora, abiertos los cerrojos
en orden salen al trazo
al repaso
a la mirada
al amor