5.7.15

Desayuno





Aquella tarde desvestimos el fondo de la taza para descubrir que no había fondo.


Hace calor y apagamos las luces para volver a la caverna.


En su forma de girar la cabeza hay una lentitud calculada, una especie de indiferencia en el tiempo, que dura justo el que permite leer su pensamiento.


Me levanto con las palabras, el desayuno está debajo de esas páginas.

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