6.11.10

El laberinto de los objetos


Soy mala anfitriona de mi casa.
Pero de las cosas que la habitan.
Se han hecho laberinto los objetos.
Te lo voy a contar:

La puerta se cierra sola.
Con la silla no hay quien pueda.
Las tazas vuelan por la cocina
y la ropa no se deja lavar.

No hay lugar para el descanso.
La cama sin vestir
es un muro muy alto.
Las fotos y los libros
son temibles obstáculos.

Pero de una cosa estoy segura:
El laberinto está en mi cabeza.

6 comentarios:

Ramiro Rosón dijo...

Parece como si en estos versos el desorden de los objetos domésticos reflejara un estado de cierto desasosiego, esas pequeñas crisis del ánimo que sufrimos, de cuando en cuando, en el devenir de la vida cotidiana.

Hermoso poema. Saludos cordiales.

María José Alemán dijo...

Ramiro, gracias por tu acertado comentario, un saludo.

Kiddo dijo...

Mary, hermoso, como siempre.

Y no se porque me recordo "La rebelión de los electrodomesticos"

Un abrazo y suerte con el reacomodo.

María José Alemán dijo...

Kiddo, muy bueno lo de la rebelión de los electrodomésticos. Que sepas que ya está todo el orden, las cosas se colocaron solas ;-))
Un abrazo grande.

Iván Cabrera dijo...

¿No será ese desorden acaso un orden que aún no comprendemos y por eso nos inquieta? Ese laberinto mental recuerda al de Creta: tal vez Teseo lo soñara todo, o tal vez fuera el minotauro, o tal vez ambos estaban soñándose. Saludos.

María José Alemán dijo...

Efectivamente descubrí con el tiempo que ese desorden era un orden diferente que no sabía leer, gracias Iván por la pregunta.