La luz juega a despedirse. Baila detrás de la casa, de los árboles, del muro. Da un último paso y se esfuma. Pero antes se desliza por la montaña, se trenza en los caminos, y entre las nubes, ondula sus motivos siempre cambiantes.
La escolto en su repertorio. Bailamos hasta la despedida, pero antes de que se disipen sus moléculas hago una foto del atardecer y me meto dentro.
La escolto en su repertorio. Bailamos hasta la despedida, pero antes de que se disipen sus moléculas hago una foto del atardecer y me meto dentro.
2 comentarios:
Hay paísajes que uno sueña, otros imaginados, nítidos en la memoria, pero tener una foto para ir ahí en el momento que a uno le de la gana, eso es lo más de la técnología.
Un beso Mary.
Durar en las fotografías como ese sol del atardecer dura dentro de la estatua que va abandonando, o en el interior del estanque como una moneda mohosa. Este texto me ha hecho recordar un poema mío y muchísimas fotos.
Publicar un comentario en la entrada