11.9.09

Un pensamiento perdido




Como un gato que abandonaba temporalmente la morada que le cobija,
se aventuró a salir de su resguardo de palabras y papeles.
Pero, a diferencia del gato,
no recordaba el camino de vuelta.

6 comentarios:

Robanix dijo...

que guay, como se puede perder un pensamiento perdido?¿

María José Alemán dijo...

Hola Sofi, me gusta tu pregunta. Un pensamiento al que no le quieres seguir el rastro, tal vez. Un abrazo.

Isidro Hernández dijo...

Muchas veces he querido anotar en mi libreta un pensamiento perdido minutos antes, sin que haya encontrado la manera de llagar hasta él. Y después ya no he podido recuperarlo. Sin duda, habría que construir pasadizos de aire que nos llevasen hacia esos pensamientos que una vez se perdieron. O un tobogán, mejor. Sí, por qué no... un tobogán para abalanzarnos sobre ellos.

Julia Castillo dijo...

hola pepi soy juli yo tambien opino lo mismo que robanix pero esta super guay jeje .bueno te dejo voy a seguir comentando.

Ramiro Rosón dijo...

Si un pensamiento se aleja de las palabras, que son su natural refugio, se acabará perdiendo sin remedio, pues en aquéllas se fijan los pensamientos y emociones, aunque, a menudo, a uno le parezca que el lenguaje no puede expresar todo lo que uno piensa o siente. A mí, alguna vez, me ha sucedido lo mismo que a Isidro; se me ocurre un verso, una frase que no apunto, confiando en mi memoria, y que después no logro recordar y se acaba perdiendo, irremediablemente, en el olvido.

Hermosa foto y hermoso poema.

Saludos cordiales.

María José Alemán dijo...

Alguna vez he escuchado que el poema sigue a su autor hasta que se convierte en palabras, y no lo abandona hasta que es atrapado, pero creo que si no lo escribes, por mucho que te siga, terminará perdiéndose.
Me gustó, Isidro, ese tobogán para abalanzarse sobre los pensamientos, es más divertido que sentarse ante un papel en blanco con el lápiz afilado.
Ramiro, muchas gracias por confirmar el olvido, un abrazo a los dos.