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el amor, el fuego y pinocho



en una casa con chimenea

viví una historia de amor, con el fuego

con el deseo

con el juego de buscar

leña para el fuego…

incansablemente rastreaba

en todos mis trayectos

cualquier lugar para encontrar

leña

y esta yuca

fue

una tarde de crudo invierno

un pinocho rebelde que necesitaba

seguir viviendo

es una fortuna incalculable

volver a los espacios que creíste perdidos

rincones, casas, jardines

que algún día formaron parte de tu vida

y que te traen a la mente historias que

también creíste perdidas

Comentarios

electroser ha dicho que…
Qué bonita historia esta de la yuca. Ahora está gigante y radiante en mi jardín, anteriormente de otra, y desde allí puede ver su antiguo patíbulo, yo veo como se le erizan los pelos de su cabeza cuando mira hacia adentro.
Pepa ha dicho que…
jajajaja, pobre yuca que tiene que estar sobreponiéndose constantemente al susto del fuego. El recuerdo que tengo es que al estar en la chimena dió un saltó hasta el suelo, escapándose milagrosamente de las llamas, con un impetud y una lucidez nada propio de una yuca ; )

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Al otro lado

Acostumbrado al peligro saltó vallas y espinas chocó contra personas y muros murió por causas injustas pero nació en ese instante al otro lado de la sombra.

La respuesta

A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

oh cielos