A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.
Comentarios
Saludos.
Sergio, muchas gracias, una vez más, por estar tras el espejo.
Que abdomen hinchado!
Y que patitas finas!
Seguro que cuando camina se tambalea! porque la tela no es rígida, sino es como el miedo de tu poema.
Que gris es!
Que forma! Que particularidad su forma hecha de formas particulares!.
Cuando ves su tela a trasluz se enciende como atravesada por electricidad, atravesada por un arcoiris, si rompés su tela, o la estirás y queda colgando, y el viento se la intenta llevar, entonces parece un arcoiris bailando con un sol que la va enbadurnando con colores vivaces.
En realidad quería decir que el sol araña la tela de araña y sangra los colores, o que en realidad quise decir que el arocoiris estaba dentro del gigante abdomen de esta araña hermosa. Que no espera como se dice comunmente, ella ya tiene los colores dentro de si.