17.11.09

Se abre el telón



Un lunes por la mañana,
en la copa del naranjo, se posó un mirlo.
Cerré la cortina el lunes por la tarde,
y allí seguía el mirlo,
navegando entre las ramas de su amado naranjo.


5 comentarios:

Waldo dijo...

Un lunes eterno ese lunes en que un mirlo navegaba entre las ramas de un naranjo.

El espíritu de Bodhidharma parece habitar este blog.

Quiero agradecerte tu poema con otro de Kyoshi:

"En el viento de otoño
cada cosa que miro
es un haiku."

Gracias y enhorabuena.

María José Alemán dijo...

Hermoso poema, Waldo, muchas gracias.
Si que es eterno ese lunes, podría ser cualquier día en el que sucede todo, tantas cosas que observar.

Sergio dijo...

Restituye la vida la fugaz contemplación de esa estampa.

Saludos.

María José Alemán dijo...

Es verdad que mirar alimenta, con fijarse un poco te das cuenta que está todo lleno de cosas que te llenan, gracias Sergio por tu constancia.

Iván Cabrera dijo...

No hay mayor eternidad que la del instante: al contrario que nosotros, quizá el mirlo sentía que acababa de llegar al naranjo, y era fascinante: no había mañana ni tarde. Abrazos.