A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

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Y los iones positivos, que predominan en lugares cerrados, como centros comerciales, hospitales, gimnasios, oficinas ... son causantes de sensación de agobio, pesadez y claustrofobia. Lo mismo pasa cuando uno no llora.
Así que, cuando llueva, todos pa la calle a saltar en los charcos. Y cuando se llore, a salir también a saltar a donde sea.
a lo mejor conseguiríamos limpiar de infortunios este mundo...
las voy viendo como partes de un todo, de una historia que se va deplegando