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El recipiente





En el cauce vacío de un riachuelo

quise convertirme en agua

y hacer como ella:

saltar ante el peligro,

tapar todo hueco en el camino,

ajustarme al recipiente.


No había agua de la que aprender.

Me conformé con tocar el fondo,

con rozar tan siquiera con mi sombra

el lecho sediento.


Comentarios

Waldo ha dicho que…
Interesante poema, maestra.

Pero también pesimista. ¿No sería mejor no conformarse?

Saludos
Pepa ha dicho que…
Creo que conformarse es como renunciar, una forma para averiguar que es lo que nos corresponde, y eso no me parece pesimismo sino conciencia. Darnos cuenta de cuales son nuestras limitaciones nos ahorra muchos quebraderos y engaños, no crees?
Gracias por la visita, Waldo, siempre me haces pensar.
Robanix ha dicho que…
estamos sedientos de palabras
Edu ha dicho que…
Cómo lo chanas !!!

Creo que durante muchos años quise ser agua... de hecho creo que es el mal de muchas personas.

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