6.10.09

Renacimiento




Estuve dormida, despierta pero dormida,
como una hoja muerta que no sabe
que será alimento para la tierra.

5 comentarios:

Sergio dijo...

Precioso.

Saludos.

María José Alemán dijo...

Saludos y gracias por tu visita generosa, Sergio.

Anónimo dijo...

Gracias Pepa por los susurros de palabras vegetales y otoñales de tus últimos poemas.

Me gusta mucho lo que decía Joaquin araujo del "pensamiento de los árboles"

"El pensamiento de los árboles es precisamente el oxígeno con el que en buena medida formamos nuestras ideas y nuestros sueños. Respirar ya es diálogo con el bosque" (...)Joaquín Araujo

Tu poema me ha evocado la simbiosis entre el árbol y el ser humano, y es que tal vez seamos eso: árboles con hojas y ojos que necesitamos una alquimia interior que en otoño consiste en desprenderse de lo que se quedó "seco" en nuestra alma.

Gracias Pepa por la savia de tus letras.

Un saludo cordial. Cuerpo de palabra

María José Alemán dijo...

Gracias a ti, Cuerpo de palabra, tu comentario alimenta.
Los árboles y todos los seres nos conectamos por el aire, en ese diálogo que apuntas, creo que se trata de escucharlo para participar en él.

Robanix dijo...

es como un sueño en vela