20.12.09

La alfombra voladora


Sus dibujos brillan como los ojos de un gato,

parecen dispuestos a colocarse de un salto en el ala del tejado,

para ver todo desde arriba y cambiar el punto de vista, piensa.

Desde abajo, pisoteada en la puerta, le queda grande la vida.

5 comentarios:

Bruno Mesa dijo...

Igual que a la alfombra, a mí también me queda grande la vida.

Enhorabuena por el poema.

Sergio dijo...

Precioso, María José.

Que tengas buena entrada de año.

María José Alemán dijo...

Muchas gracias, Bruno, son un estímulo, tu visita y tu generoso comentario.
Sergio, muchas gracias a ti también, feliz entrada del año para los dos.

Robanix dijo...

la alfombra voladora es como alguien que te invita a pasar y te conduce al lugar que quieres ir. Por que al lugar que quieres ir, hay alfombras

Iván Cabrera dijo...

Estoy de acuerdo con Bruno, a mí y a muchos nos queda grande la vida en muchas ocasiones; pero tenemos, a veces, una alfombra alada que nos lleva al vértigo: entonces la vida parece insuficiente, y juzgamos infinitos nuestras fuerzas y apetitos. Besos.