A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

Comentarios
El espíritu de Bodhidharma parece habitar este blog.
Quiero agradecerte tu poema con otro de Kyoshi:
"En el viento de otoño
cada cosa que miro
es un haiku."
Gracias y enhorabuena.
Si que es eterno ese lunes, podría ser cualquier día en el que sucede todo, tantas cosas que observar.
Saludos.