Ir al contenido principal

Entradas

  Con el propósito de darme caza, las palabras evolucionan. Un precipio tras su borde. Lo que quiero ser, escribo. Hay palabras que vuelan.
 Naranjo en flor El sentido estético de la persona enterrada asume la forma de la piedra de su tumba. Yasunari kawabata.  Los samuráis escribían un haiku antes de morir. Eras un guerrero, pero te fuiste sin hacerlo: Naranjo en flor.  Abono de ceniza.  Tú permaneces.
  Los libros son personas que hablan. Escucho lo que tienen que decir, para saber qué tengo que decir yo.
      Decimos que las cosas tienen vida propia, porque cada cosa se toma su tiempo para encontrar su sitio.
  Esa hora, en la que la noche se crece a media tarde, parece que va a derramar, para siempre, la noche.
 Sobre la mesa del almuerzo, escribir es un mar blanco. Desaparezco en la ola de la hoja.
 Dijo que el miedo también era esto. Grabó la emoción junto al paisaje.
  Fue durante la noche, que se deshizo la rosa. Sobre la grava negra, amarillo es el amanecer de su muerte.
  El lugar de un poema lo ocupa un volcán. El ladrido de un perro junto al silencio de la noche. El olor a café, la hora del almuerzo, una puerta que se vence. Era temprano, domingo por la mañana y se abrió la tierra. No estaba allí, pero como si estuviera. Mi alegría se precipitó espesa y negra como la lava incandescente que todo lo niega.          
 Callada en todas partes menos en el poema. El único lugar donde habla el silencio.
    La memoria es una montaña al final de la calle, la silueta extendida de una que despierta la colina de la infancia. Pero los recuerdos, suspendidos en el aire, solo son esta breve imagen que fijo, como los elementos y líquidos de una primitiva fotografía.  
  Ha entrado en erupción el televisor. Un volcán flamea en la pantalla. Cada llamarada, una cara, como un ser mitológico de múltiples caras. Fuerza que ruge en su avance y engulle todo con lo que se topa. Lenta, pero implacable, no sabemos si piensa, si es consciente de su torpe travesía, la lava. Crepita la forma original del miedo. Tremor de otra época, antigua y primera, terror a la montaña de fuego. Luego vendrán las historias, pero el impacto inicial es un choque tectónico, entre capas de tiempo, como si se escapara, del origen, la imagen del primer sueño. Apago el televisor para dormir al dragón. En una pequeña pantalla de la mente fulgura la pesadilla. 
  El estómago del cuaderno.
 El cuerpo se queda atrás cuando me muevo. ¿Quién es la que se mueve si no hay cuerpo? Es una jaula, no el cuerpo, sino la cabeza que lo piensa. Morir, pero no de cuerpo.
  Los trozos del jardín. Mapa de lo que pienso sobre el jardín.
  Aquí quedó aparcado este poema, desde el tiempo en que escribía lo que ahora niego. La otra, que vive mientras y me conoce, no sabe cómo poner fin.   FIN
Corazón roto Para no seguir el hilo de los acontecimientos, con la mirada sigo el camino de una ranura de la pared que, como orografía de una pena, sigue el mismo trayecto.  
 El poema condiciona la verdad del paisaje, antes solo era espacio. Sobre cada fragmento de la apariencia, la túnica que cubre lo puro.
  Posar un plato bajo el árbol. El agua, de la naturaleza, su idioma. El mirlo lo comprende y se baña, libaciones de la mañana.
  Materia prima. Cuerpo de árbol. Espejo de la palabra. Los pensamientos son los surcos donde luego camina el gesto.
  Un bosque ha de surgir para internarse y nublar el bosque de mis pensamientos. Contra ellos lo vegetal progresará hacia el cerebro como si plantase palabras y les cortara el aire.
No puedo salir a buscarte, pero todo lo que vuela regresa.      
 No hay plumas sin aire. Dos mirlos pelean sobre el territorio, uno muere en el jardín, cuatro plumas recojo, pero en el asfalto, alguien me mira desde un balcón, no es una adivinanza, soy nueva en el barrio, cuando llegué el mirlo ya vivía aquí. Desde la acera fotografío lo que no puedo compartir, le escribo estas líneas.
 LLuvia Bajo el árbol yo soy árbol también, con el agua me enramo.  Luis Feria  Ser naranjo. Foto: Teresa Arozena, 2007.
        Aquí me quedo El poema nace en la mañana que mira a la ciudad para inventarla. Reposa en la figuración. En la membrana de escribir el caudal nuevo. Escribir es la causa de esta casa en cuya puerta digo: Desde aquí vuelo.
 Muéstrame todo No hay lienzos o telones en su mirada. Porque recuesta antes que el cuerpo la cabeza y así ajusta la parábola. Acuerdos como atajos para acceder al ánimo.
 En casa tenemos un cuadro en el que vivimos.
                                                                                              (Descarte de una sesión fotográfica, con Carlos Schwartz).   (Filtro ave. Birdface. Transmutación. Simulo que vuelo) Detrás de una idea siempre hay un mirlo.                                                                                                                    ...
 Y entonces los días se parecieron unos a los otros como un largo y único día.  Para andar entre libros con vistas a una misma. Pueden ser muchas la misma, también nada, animal o página que camina.
  Los objetos son cicatrices en la nada que coloco en orden para descifrar las maniobras que hace el cuerpo. A la hora del pájaro está servido el té.
  Es una jaula, no el cuerpo, sino la cabeza que lo piensa.
Contemplar el vuelo de los pájaros desde un descampado es (levantar) un templo.

Renacimiento 1

Al atardecer la luz me recuerda quien soy.

Observaciones 3

Hablar en alto para que sea el tono el que guíe al pensamiento al lugar preciso, donde se junta la emoción y el verbo. Hablar contigo primero. Escribir es eso. Pero no entiende con los pensamientos, porque entiende sin ellos. Relacionamos entender con el lenguaje, aunque entender no tiene nombre. En casa tenemos un cuadro en el que vivimos. La ventana es el trozo de calle que te corresponde.

Teorías personales 11

El diálogo interno es verbal, pero solitario. No se accede a la memoria solo con palabras. Elige cuidadosamente el recuerdo que va a pisar. Camina como si paseara por un territorio conocido. Las personas puente reciben de ambos lados, las mensajeras también. Para adueñarse de su cabeza, escribe. Escribe para apropiarse de sí.

Observaciones 2

El mecanismo de la memoria se ejercita en ambos sentidos cuando recordamos, lo hacemos para olvidar. Lo que escribo lo que escribe la que se da cuenta. Ensayo la forma de ir a mi encuentro, exploro en ti mi rostro. Vivo el presente y me sirve para la cordura, pero no me sirve para la literatura. La literatura es memoria, es recuerdos, es pasado, es contorno, recorrido, no es ahora. Eso que llamabas esperar era el presente, ya pasó. El camino del cuerpo siempre es de vuelta.

Ese latido

Las horas pasan por el cuerpo, también pasan por los objetos. Trenzados, cuerpos y objetos anidamos en el tiempo. Espera a la lluvia como si fuera alguien a quien conoce. Es el amor entonces, que también está en el cuerpo, el amor que también está en el tiempo, ese latido. Hace por abrazar las copas de los árboles, pero en realidad pinta a los pájaros.

Observaciones 1

Mirar dentro de las cosas es ser parte de ellas, dentro de otras personas, parte de ti. Por su forma de andar, regresa a casa. Por como se sienta, se queda. Mira como si supiera. 

Teorías personales 10

Encontrarse bien en un sitio donde antes se encontraba mal es encontrarse. En la puerta no todos somos lo mismo.

Un solo pensamiento

El hueco preserva el vacío de sí mismo, que está por llenar. * Son las grietas las que edifican porque transpiran lo que soportan. * Es tan real un desierto, como incierto el oasis que se busca por incertidumbre. * Pero el mundo no se cae, porque el pájaro que aparece en su ventana recibe lo que piensa.

A mano

Lo que sucede se abalanza sin apenas dejar sitio para el movimiento que libera lo que acaba de suceder.

No existe si hubiera

'La sombra no existe; lo que tú llamas sombra es la luz que no ves'. Henri Barbusse El único misterio que la luz ofrece está detrás en la oscuridad. La verdad te hará libre está escrito en la cabeza. Desanda los trazos, que separan del miedo. Derrumba los muros que protegen el silencio. Salen las flores ya no miran a otro lado y se fijan en nosotros al ofrecernos el tallo. Las raíces siempre estuvieron ahí junto a la sombra.

El aullido

Así es como aparece el perro. De esa forma retumba el ladrido como la magnitud de un cuerpo o la sensación del pelo. Mirada de perro, por supuesto, lejana, pero real. Sobreviene en un intervalo impreciso como el deseo o el miedo, pero el aullido viene dentro. Hay un perro que ladra y no veo porque soy el perro.

Señales de humo

"La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha." Michel de Montaigne A la palabra precisa se le ha despojado de todo.  Lo que le sobra a una frase le falta al intelecto. Es justo pensar antes lo que se va a decir, pensarlo después hiere. El lenguaje sin palabras es el de las situaciones, también el de los cuerpos, también el de la mirada. A pesar del humo, cuando era joven corría tras las palabras, ahora que es mayor, las palabras se le escapan como humo.

Ideas descabelladas, ideas sin cabeza.

“Cuando una lámpara se destroza, la luz yace muerta en el suelo.” Percy Bysshe Shelley Lo peor que se puede perder es la cabeza porque en ella te encuentras. Las ideas sin cabeza nacen de las pasiones. Soy lo que pienso, pero lo que pienso no ha sido fabricado por mí, entonces no soy lo que creo ser.

Teorías personales 9

"Se oye retrospectivamente cuando se ha comprendido" Marcel Proust Nada de lo que puedo ofrecer me pertenece. Dice que escribe para no hablar sola, cuando en realidad sabe que escribe para entenderse con alguien. Alguien es un todavía. Venir de haberse ido no es volver es darse cuenta.

Por la ventana

Permanece cosida en el aire unos instantes la conversación que mantienen dos personas que caminan por la calle. Entra con la brisa por la ventana, como una tela. Roza contra la pared del salón, hace una bonita hélice en el pasillo y termina posada sobre estos folios que estaban en la mesa. Hace poco una abeja, que también entró por la ventana, terminó en un poema. Por la ventana que se abre mientras duerme una vez salió un león.

Teorias personales 8

Cuando se dio cuenta que estaba sola empezó a escoltarse. Pero asusta sentir que es una la que se acompaña. Como adelantarse a una misma o mirarse al espejo. Divisa el final del paisaje. La sorpresa de escuchar a un grillo en enero o la falta de memoria necesaria para el asombro. En este universo de palabras soltar el bolígrafo es rendirse en vano.

Teorias personales 7

Es suficiente la frágil taza de té en el espacio, su peso me transporta. Un minuto en la trinchera y fue capaz de una existencia breve. Aprendió que el sitio también es el tiempo, igual que en un gesto.

Teorías personales 6

La historia natural de esta lepidoptera es ser gusano, pero también pasaporte. Una mariposa de luz, de apenas un día de vida, ya sabe meditar el relieve que no ocupa. Qué raras las llaves, dijo, pero usó las suyas para abrir la puerta de su corazón. Mientras entraba, supe que era su mirada la que me abrió.