Ir al contenido principal




Cuando escribo, no estoy sola, me acompañan ellas, las que escribieron.
A pesar del tiempo, en una habitación propia, la campana de cristal sigue asfixiándonos. Escribir es el único lugar, lo demás es ilusión y condescendencia.
Al escribir respiramos: Sylvia Plath, Violette Leduc, Emily Dickinson, Simone Weil, Virginia Wolf, Josefina de la Torre, Olga Rivero Jordan, Wislawa Symborska, Pino Ojeda, Mercedes Pinto, Emilia Pardo Bazán, Lucia Berlin, Natalia Sosa Ayala, Marina Tsvietáieva, Carmen Laforet...

Cuando escribo, recuerdo sus caras y levanto la mía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Al otro lado

Acostumbrado al peligro saltó vallas y espinas chocó contra personas y muros murió por causas injustas pero nació en ese instante al otro lado de la sombra.

La respuesta

A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

oh cielos