22.10.11

Bordes deshilachados IX




Tres veces ha subido a la montaña en lo que va de mes para enseñar la montaña a los extranjeros, como si al mostrarla le perteneciera.

*

Todos los días a la misma hora se cruza con un desconocido y automáticamente se convierte en la desconocida con la que él se cruza todos los días a la misma hora.


Cuando el cuerpo está cansado parece que la mente se arrastra sobre un caballo viejo.


Dejó testimonio de todo lo que pensaba y de todo lo que hacía y para darle sentido se convirtió en un lugar al que se regresa, o sea en un libro abierto sobre la mesa, en el libro que tenía dentro.



2 comentarios:

Iván dijo...

Ay, Pepa, qué buenas son tus fotos. Un abrazo muy fuerte. Grandes intuiciones poéticas.

una lectora dijo...

Gracias, Iván, eres muy generoso, otro abrazo para ti.