Ir al contenido principal

Agua alta


Foto SP
Con la lentitud con la que se camina por el agua alta para no salpicar a nadie, para no resbalar en un descuido, para que el tiempo pueda llevar otro ritmo, va de la ventana a la cama, de la casa al puente, de la puerta al río. 
No quiere marcharse aunque desea volver, también quedarse. Por eso está en ningún sitio, como en el purgatorio de una religión a la que no pertenece, como en el paseo por un zaguán desconocido como si fuera su casa, como un explorador en una isla perdida que conoce el camino, pero no vuelve. Porque el lugar al que pertenece es del que se ausenta, pero también a donde regresa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

el fantasma

y el tiempo y el amor te sobran para esquivar las traslucidas tristezas para borrar los encuentros con el fantasma y jugar con la luz que entra por la ventana del cielo hasta la mesa de la cocina
 "Ay, ese niño, que me mira fijo, cómo me juzga por lo que no he sido".  Luis Feria Soy una niña y estar despierta es el poema. Ser una niña y estar despierta es el poema.
 Que lo de la cabeza se parezca a lo escrito. Que lo escrito desaparezca de la cabeza.