En un jardín, dos niños pequeños descubren a una cría de gato. Se agachan lentamente, juntan sus dedos índice y pulgar y, acercándolos al gato, balbucean unas sílabas en ningún idioma. El gato les responde con un sonido. Sólo ellos conocen ese hablar.
Comentarios
Siempre pones imagenes en mi mente que me ponen a pensar mucho. Gracias.
Un abrazo.