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Universos

Entra en un café, se sienta en una mesa
y despliega sus objetos:
los cigarrillos, el té rojo
y como árboles de su bosque particular,
los libros en la mesa, erguidos.

Como un niño que fabrica
con sus trastos universos,
también, sobre la mesa,
la libreta y el bolígrafo.

Comentarios

Kiddo ha dicho que…
Y sumergido en su propio universo alcanza el tiempo en nuestro espacio para ir trazando trayectorias elipticas que compondrán una lectura que acomode en su propia ley de la física galaxias enteras con sus particulares nebulosas.

Abrazo mujer.
s ha dicho que…
Magnífico, me ha encantado. Completamente identificado, me hubiera gustado escribir estos versos.

Un abrazo.
gamar ha dicho que…
Es libre quien crea universos.
Por eso son libres los pibes.
Viven en sus universos. Hasta que la sociedad los va tragando.
Saludos desde muy lejos
Pepa ha dicho que…
Kiddo, otro abrazo para ti, gracias por tu incondicionalidad.
Sergio, como me gusta tu entusiasmo, me anima a seguir escribiendo, muchas gracias por tu generosidad.
Saludos, Gamar, es justo eso de crear nuestro universo propio, saludos desde muy lejos, también.
Iván Cabrera ha dicho que…
El universo, el reino es de un niño, como escribió Heráclito: es el quien tira los dados. ¿Es que alguna vez podremos dejar de ser el niño que fuimos? No se puede vivir mucho tiempo sin un resto de inocencia. Besos.

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Al otro lado

Acostumbrado al peligro saltó vallas y espinas chocó contra personas y muros murió por causas injustas pero nació en ese instante al otro lado de la sombra.

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A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

oh cielos