A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.
Comentarios
Abrazo.
Si lo deseas no dudes en escribirme.
muchos Exitos con tu blog.
saludos
Franck
contacto: rogernad08@gmail.com
Pd. Lo de los dos perros me funciona como doble lectura. Es una buena broma (absurda tal vez), pero al mismo tiempo refleja la ausencia de individualidad, el ser nadie que tan bien esgrime el caballero con el que te hemos visto tuteándote en Al Faro.
Un abrazo, Pepa. Hasta la próxima tertulia.
D.
Marcamar, un placer saludarte, gracias por la visita, estamos en contacto.
Color primario, precisamente de eso se trata, de no ser nadie o ser aquello en lo que te reflejas, muchas gracias por la visita, nos vemos pronto.