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acumular



para llegar hasta la cima
y marcar
con la luz de la tarde
el borde de lo conocido

y acumular en ese espacio
todo lo alcanzado

y quizá entender
esa misma tarde

que el amor era eso

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
:-)
Anónimo ha dicho que…
Si subes un pokito más por la montaña la luz de la tarde se echaría hacia atrás y te dejaría conocer más. Si pudiéramos conocer más allá de donde alcanza la vista... que de hecho podemos... ¿la luz de la tarde sigue ahí aunque no la veamos? La presencia de la luz implica su percepción? Está ahí devolviéndonos la imagen del límite de lo conocido... ¿Las cosas sólo son si se perciben? El mundo a nuestras espaldas es incoloro? es nuestro cerebro quien le pone color. Me resulta muy extraño, me da vértigo. El mundo sólo existe de manera perceptible hasta un ángulo limitado, de resto, no hay nada, negro tras la espalda. Me da vértigo.
Acumular en ese espacio todo lo alcanzado... Coleccionista de momentos, si se llena la gaveta será difícil incrustar los nuevos.
Pepa ha dicho que…
creo que la luz de la tarde existe siempre aunque no la veamos, y aunque nos muramos seguirá existiendo, su presencia a veces puede ser imperceptible pero sólo gracias a ella vemos, además del juego con el cerebro que es el que interpreta. todo se puede interpretar...
a veces tengo que hacer limpieza de gaveta ;-))

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Acostumbrado al peligro saltó vallas y espinas chocó contra personas y muros murió por causas injustas pero nació en ese instante al otro lado de la sombra.

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A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

oh cielos