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Mi madre me mira a los lados

 

Vigila qué va a suceder en mis márgenes,

como si buscara en mis costados

la sombra de su evidencia.

Ella dice que yo sé cuándo una se está yendo.

Podría estar escrito en la orilla de tu cuerpo.

 

Dice que su cama por la noche avanza.

De una esquina a otra de la habitación,

una puerta.

Mientras opinamos dónde abre la puerta.

La llave la busca a Ella.

 

Como si quisiera retener cada partícula.

Cada brizna de hierba, en sus ojos, es una montaña.

Donde a la hora de la merienda, un día,

tal vez se abrirá la puerta.

Podría estar escrito en el borde del poema.

 

 "Otro lado"

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Al otro lado

Acostumbrado al peligro saltó vallas y espinas chocó contra personas y muros murió por causas injustas pero nació en ese instante al otro lado de la sombra.

La respuesta

A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

oh cielos