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La mano de Doce

La mano no pertenece al cuerpo, pertenece al gesto de la palabra. Una mano de cuadro prerrafaelita, que otorga en este momento a los detalles, refinamiento, tono y espejismo y el mismo valor al mecanismo simbólico primero, que a cada palabra tratada con su exactitud. Una mano limpia, que parece que habla.

En una mano, casi todas las palabras puras. Casi todas las puras palabras, en su mano.

En medio de los comensales, detrás de una ventana que se abre, fulgura una angelical y marmórea luz, que no se apaga. Bendice la mesa con palabras. 

  (Éramos trece y no en la última, sino en la primera cena)

Foto: Captura de la mano, foto de Isidro Hernández, 2022.

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oh cielos