Ir al contenido principal


Mientras el aire juega con la mañana
los cuerpos y las hojas se mueven como si fueran una misma cosa.
Con la mano izquierda sujeta el cuaderno y el sonido de un motor,
el de la piscina y algún pájaro del cielo.
El Escorial se silencia,
pero las voces de la casa y el sol en el cuaderno.
Hay perros mata lobos y espantapájaros siniestros.
Como por fuera de la casa que las avispas merodean
y el lápiz y la araña y las niñas que corren tras ella.
Una urraca llama al fuego, el vecino corta leña,
al abrir la mano izquierda los sonidos se dispersan,
porque por muy sereno
y como Suiza por los abetos,
los tejados de pizarra, los patos y los recuerdos
aquí los cuerpos se mueven al sonido del silencio.

Comentarios

Kiddo ha dicho que…
El mago del cuaderno, del cine mudo del papel.
Pepa ha dicho que…
Gracias por pasarte por aquí, kiddo, me encanta tu comentario, un abrazo.

Entradas populares de este blog

Renacimiento 1

Al atardecer la luz me recuerda quien soy.

Variaciones sobre un monólogo

Foto SP I  Estaba de acuerdo con sus pensamientos solo cuando guardaba silencio. II Me preguntó qué era de mí, cómo estaba, qué tal me había ido, pero no para escucharme, sino para fundar en un periquete su  monólogo. Sin dejarme resollar detalló, con toda exactitud, qué tal le había ido a él. III Solo cuando callaron estuvo de acuerdo con su forma de opinar.

Se abre el telón

Un lunes por la mañana, en la copa del naranjo, se posó un mirlo. Cerré la cortina el lunes por la tarde, y allí seguía el mirlo, navegando entre las ramas de su amado naranjo.