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La cara de Wislawa



Una niña idéntica a la Sonia
de Vania en la calle 42,
atraviesa el mar de Chéjov y Louis Malle
hasta llegar a la mesa
de este restaurante perdido.
Ella ignora que su cara,
como tantas otras caras,
confirma una certeza:
que la naturaleza se aburre,
y como decía Wislawa,
pone caras de segunda mano.
"Tu cara, la mía, la de quién – no lo sabrás nunca.”
Hoy la naturaleza ha puesto
la cara de Wislawa en otra cara.


Comentarios

Iván Cabrera ha dicho que…
Contrariamente a lo que pensaba Borges, quien hablaba del rostro de cada muerto como un rostro que no volverá a repetirse.Hermoso poema, Pepa, me ha gustado muchísimo. Un fuerte abrazo y leamos a Wislawa, nuestro mejor homenaje, al menos yo, que apenas la he leído.
Pepa ha dicho que…
Muchas gracias, Iván, me emociona Wislawa. Su ternura, su ironía, los puzles que hace con el lenguaje, es una maravilla.
Me descubrió sus poemas una persona a la que quiero mucho, imagino que esa cercanía es la que hizo que Wislawa fuera como de la familia.
El día que murió me llamó mi hermana para decírmelo, pero yo me lo había imaginado, no sé muy bien porqué, pensé en el frío en Cracovia y en una viejecita que dejaba de respirar.
Leerla es estar en ella. Del poema "Pensamientos que me asaltan en calles transitadas" de su último libro "Aquí" nace este pequeño homenaje, te lo recomiendo, te lo presto ;-)
Un abrazo.

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