A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.
Comentarios
Mary, me haces abrir unos enormes ojos cada que vengo acá. Leerte alimenta el alma atormentada de los que hacemos parada en este blog.
Gracias por escribir estas cosas tan hermosas.
Un abrazo.
Kiddo, gracias a ti, es una satisfacción que te sientas reconfortada, otro abrazo.
Sergio, siempre me gustó la palabra resonancia. Gracias por tu lectura.