17.3.10

Adivina




En la morada de tu mente
habrá una habitación vacía.

Querrás que entre allí,
que mire a mi alrededor y que invente
un lugar para sentarme,
para esperar a que me cuentes
que ese lugar será el sitio
donde siempre nos encontraremos.

8 comentarios:

El Diván dijo...

En la morada de tu mente... Me gustó eso... Buena entrada. =) Saludos.

Peskovich dijo...

Cada vez que leo este poema se renueva ese encuentro mental y se renueva mi fascinación.

Enhorabuena

María José Alemán dijo...

Saludos para El Diván, gracias por la visita.

Peskovich, gracias por tu comentario. Un amigo me dijo que este poema le hablaba de literatura, del misterio de las palabras, y ese encuentro mental del que hablas tú es también un poco eso, o a mí me lo parece, a pesar de no serlo. Saludos.

colorprimario dijo...

A mí el texto me ha sugerido el concilio, siempre pospuesto, entre lo que imaginamos de los demás y lo que en verdad son.

"Ya lo sabrás... " Sí, ese verso es esperanzador. Eternamente esperanzador. O no. Lo extraño del caso es que a veces ambas realidades se cruzan en un punto imprevisible de lo que somos o imaginamos ser.


Un saludo. Y hasta mañana...

D.

Si de eso se trata... dijo...

Sigo buscando ese lugar donde sentarme ,donde podamos encontrarnos......muy lindo!

Kiddo dijo...

Certeza o deseo de una vida junto a él. Deseo de dominio sobre la mente ajena, o acaso tan solo al echar las cartas a otro, reconocerte en su futuro. Gitana enamorada.

Al final una advertencia d eno pasar inadvertido a ningún costo:
"Ya lo sabrás... "

María José Alemán dijo...

Diego, muchas gracias por tu comentario, me parece interesante lo que dices: "entre lo que imaginamos de los demás y lo que en verdad son". Creo que si lo aplicamos a uno mismo, lo que realmente somos y lo que imaginamos que somos siempre será irreconciliable, como un espejo que se refleja en otro haciendo un fractal infinito.
Si de eso se trata, saludos.
Kiddo, agradezco tu comentario pero no comprendo lo que quieres decir, un saludo ;-))

Iván Cabrera dijo...

Es muy importante que exista esa habitación vacía en la mente (quizá más de una) para que en cualquier momento pueda surgir allí lo inesperado: estancias para la imaginación y/o el deseo. Saludos cariñosos.