1.5.09

Un mirlo




Un mirlo se posó

en la rama de una támara, grácil

balanceo de brisa y ave para ti,

justo en el momento

en el que describías a un mirlo

creyendo que era un cuervo.

4 comentarios:

Sergio dijo...

Precioso. Me gusta mucho esa ironía final de la realidad que se impone luminosa.

Saludos.

Waldo dijo...

Enhorabuena, maestra.
Nitsuga está en ti.

Waldo dijo...

No, Onitsuga está en ti. Perdón.

María José Alemán dijo...

Muchas gracias, Sergio, lo más bonito de todo es que sucedió, y fue eso que has dicho, la realidad imponiéndose, verificándose, por si teníamos alguna duda.