17.7.08




A través del cristal empañado y lleno de polvo
rodando a cien kilómetros por hora
con el cansancio del trayecto acumulado
y el hambre de llegar por todo el cuerpo.

1 comentario:

ángel dijo...

Desde que arribé a tu espacio he leído varias veces y con más atención, de entre todos, estos versos veloces y precisos. La última línea de este poema quizá concentra una poética de claridades que agradezco, como agradezco tu blog que descubro hoy.


Saludos...