Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.
Comentarios
Lo dificil suele ser tener la capacidad para poder disfrutar ese pequeño instante sin sentir culpa.
Y creo que la culpa por sentir calma se puede excusar cuando las circunstancias son adversas, y así y todo lo mejor es siempre tener calma, para pensar antes de hablar, para pensar antes de actuar, para ver una situación con perspectiva.
La calma es la presencia, el testigo.
Gracias por pasearte por este mar de aire