A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.
Comentarios
Lo dificil suele ser tener la capacidad para poder disfrutar ese pequeño instante sin sentir culpa.
Y creo que la culpa por sentir calma se puede excusar cuando las circunstancias son adversas, y así y todo lo mejor es siempre tener calma, para pensar antes de hablar, para pensar antes de actuar, para ver una situación con perspectiva.
La calma es la presencia, el testigo.
Gracias por pasearte por este mar de aire