una vez más nos demuestras tu capacidad para atrapar la belleza que nos rodea y además nos la muestras envuelta en palabras hermosas. Es indudable que eres poeta. Eres capaz de embellecerlo todo, sabes observar y retener para después compartir.
Un lunes por la mañana, en la copa del naranjo, se posó un mirlo. Cerré la cortina el lunes por la tarde, y allí seguía el mirlo, navegando entre las ramas de su amado naranjo.
y el tiempo y el amor te sobran para esquivar las traslucidas tristezas para borrar los encuentros con el fantasma y jugar con la luz que entra por la ventana del cielo hasta la mesa de la cocina
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