A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.
Comentarios
"Se paró la tarde en el justo instante en que se detenía..."
Me recuerda a un poema tuyo en el que decías:
"cada vez que paso por debajo de esta palmera
me acuerdo de ella"
Aunque ahora sé que con el "ella" no te referías a la palmera, me gusta también pensarlo así.
Tampoco sé si la tarde se paró en el instante en que se detiene ella misma, o el instante en el que se detiene el fotón. Pero es precioso en todas sus variantes.
¿Y pasó por allí justamente en el momento en que pasaba?