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la cortina

el ocio de la tarde
tornó la cortina
en un juego de pizarra y árbol

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola, voy a ser muy osada al escribir esto, ¿has intentado contemplar tu poema sin la preposición y el artículo de la última línea?
Me encanta tú linea de haikú, me encantas tus silencios sugeridos.
De nuevo mil disculpas por mi osadía.
Pepa ha dicho que…
el ocio de la tarde
tornó la cortina
juego de pizarra y árbol

Menos es más, tienes razón, muchas gracias anónimo.

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Al otro lado

Acostumbrado al peligro saltó vallas y espinas chocó contra personas y muros murió por causas injustas pero nació en ese instante al otro lado de la sombra.

La respuesta

A veces las casas y las calles no son la respuesta, a veces tampoco es la montaña a lo lejos, verde, pero esperando el agua que no llega. Tampoco la forma de las nubes en ángel gigante que fabrica el viento que viene de África, el que trae la arena que envuelve el cielo como un velo que no deja respirar. Entonces tiene que ser la gente, que desde este balcón no veo, pero intuyo dentro de sus casas o conduciendo los pequeños coches que cosen la autopista lejana, la respuesta a este sin sentido tienen que ser ellos, con sus movimientos silenciosos, ese ir y venir que busca el mismo ángel en la forma de las casas, de las calles o en el cielo que nos muestre la respuesta.

oh cielos