Desde la cama miramos cómo viven los abrigos cuando cuelgan de la puerta del armario.
Parecen dos amantes que descansan, inerte reflejo de nosotros. Se preguntan, desde su percha, cómo aguardar a nuestros cuerpos
ante el frío de la noche.
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Anónimo ha dicho que…
Hola Pepa! soy el anónimo aza(ha)r-oso que ya visitó el naranjo de las palabras. Me ha gustado mucho también este poema de los abrigos, y me ha evocado una imagen extraña: como si los abrigos fueran mariposas en reposo esperando que nosotros les pongamos las alas a las mangas.
Un saludo y felices fiestas para tí. Y para no ser tan anónimo, he decidido tomar cuerpo de palabra, asi que de ese modo me puedes identificar: como cuerpo de palabra.
Me he encontrado con tu blog en el de Bruno Mesa. Sólo quería decirte que he estado leyendo (seguiré rastreando) algunos de tus poemas, y me han parecido maravillosos: qué delicadeza a la vez que fuerza.
Hola cuerpo de palabra, muchas gracias por la imagen de las mariposas, en el fondo es la ropa la que nos contiene, es la segunda piel del cuerpo y la que usamos para salir al mundo, a volar, a caminar. Cuando está en reposo, le faltamos nosotros para cobrar vida.
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.
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Un saludo y felices fiestas para tí. Y para no ser tan anónimo, he decidido tomar cuerpo de palabra, asi que de ese modo me puedes identificar: como cuerpo de palabra.
Un saludo.
Cuando está en reposo, le faltamos nosotros para cobrar vida.