Cada vez entiendo mejor que se escribe lo que se siente, a lo mejor por eso te ha parecido bien. Gracias por tu ánimo.
Anónimo ha dicho que…
El azar y el azahar me han conducido hasta estas ramas del naranjo de las palabras. Está muy bien todo el blog, espero que sigas abonando belleza.
Un saludo.
Anónimo ha dicho que…
Me encanta esta ventana que mira hacia adentro. Gracias por abirla y dejar que miremos este hermoso jardín. He recuperado la palabra como arma sanadora y cuando me atreva te invitaré a compartir contigo lo escrito. Un beso, Ángel
El olor del azahar impregna el aire y el viento lleva ese perfume hasta todos los lugares. Para olerlo basta con abrir las ventanas. Me llena de ánimo tu visita y comentario anónimo.
Ángel, muchas gracias por mirar por la ventana, me gusta mucho lametáfora, estoy deseosa de leerte, un abrazo grande
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.
Comentarios
Está muy cerca de lo inolvidable.
Un saludo.
Ángel, muchas gracias por mirar por la ventana, me gusta mucho lametáfora, estoy deseosa de leerte, un abrazo grande