Ir al contenido principal

Los abrigos


Desde la cama miramos
cómo viven los abrigos
cuando cuelgan de la puerta del armario.

Parecen dos amantes que descansan,
inerte reflejo de nosotros.
Se preguntan, desde su percha,
cómo aguardar a nuestros cuerpos
ante el frío de la noche.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Pepa! soy el anónimo aza(ha)r-oso que ya visitó el naranjo de las palabras. Me ha gustado mucho también este poema de los abrigos, y me ha evocado una imagen extraña: como si los abrigos fueran mariposas en reposo esperando que nosotros les pongamos las alas a las mangas.

Un saludo y felices fiestas para tí. Y para no ser tan anónimo, he decidido tomar cuerpo de palabra, asi que de ese modo me puedes identificar: como cuerpo de palabra.
s ha dicho que…
Me he encontrado con tu blog en el de Bruno Mesa. Sólo quería decirte que he estado leyendo (seguiré rastreando) algunos de tus poemas, y me han parecido maravillosos: qué delicadeza a la vez que fuerza.

Un saludo.
Pepa ha dicho que…
Hola cuerpo de palabra, muchas gracias por la imagen de las mariposas, en el fondo es la ropa la que nos contiene, es la segunda piel del cuerpo y la que usamos para salir al mundo, a volar, a caminar.
Cuando está en reposo, le faltamos nosotros para cobrar vida.

Entradas populares de este blog

Renacimiento 1

Al atardecer la luz me recuerda quien soy.

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

Variaciones sobre un monólogo

Foto SP I  Estaba de acuerdo con sus pensamientos solo cuando guardaba silencio. II Me preguntó qué era de mí, cómo estaba, qué tal me había ido, pero no para escucharme, sino para fundar en un periquete su  monólogo. Sin dejarme resollar detalló, con toda exactitud, qué tal le había ido a él. III Solo cuando callaron estuvo de acuerdo con su forma de opinar.