Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

Comentarios
El espíritu de Bodhidharma parece habitar este blog.
Quiero agradecerte tu poema con otro de Kyoshi:
"En el viento de otoño
cada cosa que miro
es un haiku."
Gracias y enhorabuena.
Si que es eterno ese lunes, podría ser cualquier día en el que sucede todo, tantas cosas que observar.
Saludos.