Ir al contenido principal

La araña



Conozco una araña.

Me visita.

En realidad he crecido con ella.

La primera vez que la vi grité.

Luego me acostumbré a su presencia

y de un sólo vistazo la tenía completa.

Me enseñó a enhebrar,

a tejer con paciencia

y ahora sé que el miedo

es una tela muy fina.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Gran poema. Nunca dejes de escribir y no dejes que nadie te diga que no tienes talento. Ese poemario, aunque pase desapercibido, es uno de los mejores libros de poesía que se han escrito en los últimos años en estas islas.
s ha dicho que…
Precioso, María José. La sencillez con que escribes los poemas, ese miedo de araña, esa fragilidad los hace grandes y fuertes.

Saludos.
Pepa ha dicho que…
Anónimo, me gustaría saber quién tiene tan buen concepto de mi trabajo, la próxima vez delátate. Muchas gracias por animarme. Entiendo que esto de escribir y de leer es una cuestión de gustos, de preferencias estéticas, incluso de modas. No te preocupes, aunque nadie me lea seguiré escribiendo, para mi es un ejercicio necesario.

Sergio, muchas gracias, una vez más, por estar tras el espejo.
Facundo r ha dicho que…
AH! que linda araña!

Que abdomen hinchado!

Y que patitas finas!

Seguro que cuando camina se tambalea! porque la tela no es rígida, sino es como el miedo de tu poema.

Que gris es!

Que forma! Que particularidad su forma hecha de formas particulares!.

Cuando ves su tela a trasluz se enciende como atravesada por electricidad, atravesada por un arcoiris, si rompés su tela, o la estirás y queda colgando, y el viento se la intenta llevar, entonces parece un arcoiris bailando con un sol que la va enbadurnando con colores vivaces.

En realidad quería decir que el sol araña la tela de araña y sangra los colores, o que en realidad quise decir que el arocoiris estaba dentro del gigante abdomen de esta araña hermosa. Que no espera como se dice comunmente, ella ya tiene los colores dentro de si.
Anónimo ha dicho que…
este poema es mi preferido =D

Entradas populares de este blog

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

La hoguera

Esta luz, que escribe en el aire, es tu luz, la hoguera, que escribe en el aire.

Los desconocidos

Parece que hablan otro idioma pero les pasa que se desconocen a sí mismos.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.