Ir al contenido principal

Los desconocidos



Parece que hablan otro idioma
pero les pasa que se desconocen
a sí mismos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Sí, es cierto, ¿pero quién no se desconoce a sí mismo?
Pepa ha dicho que…
Es verdad, nadie se conoce, eso está claro, y que esa imposibilidad nos aleja también de los demás, también está claro. Lo que pretendía con estas palabras era reconocer ese conflicto, es decir, cuando las personas no nos entendemos creemos que es el otro el responsable, y el problema también reside en nosotros. Gracias por la visita.
Bruno Mesa ha dicho que…
Este poema tiene algo de círculo: los desconocidos que se desconocen a sí mismos. Parece habitar una sugestiva frontera, entre el dolor y la aceptación.

Enhorabuena.

Saludos
Pepa ha dicho que…
Muchas gracias, Bruno. Creo que saber reconocer qué es lo que separa a las personas es el comienzo para un reconocimiento futuro. Y si, hay dolor al ser conscientes de esa incapacidad y aceptación, como la única forma para empezar a andar por el camino de conocerse.
Iván Cabrera ha dicho que…
En verdad no nos conocemos del todo, si no no habría aventura. Una de las grandes experiencias de nuestra vida quizá sea la de llegar a conocernos algún día, y luego la de llegar a reconocernos: es quizá la única forma de relacionarnos con los demás para salir con ellos al jardín. Saludos muy afectuosos.

Entradas populares de este blog

el fantasma

y el tiempo y el amor te sobran para esquivar las traslucidas tristezas para borrar los encuentros con el fantasma y jugar con la luz que entra por la ventana del cielo hasta la mesa de la cocina

Todos los habitantes

Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.