Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.
Comentarios
Pero también pesimista. ¿No sería mejor no conformarse?
Saludos
Gracias por la visita, Waldo, siempre me haces pensar.
Creo que durante muchos años quise ser agua... de hecho creo que es el mal de muchas personas.