La música llegó como un manantial al jardín del Museo Batham
La sombra de las nubes sobre los instrumentos y los pájaros sobre el alcornoque que cubría al gentío como el canto de doscientos alientos y un sólo oasis
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Comentarios
Anónimo ha dicho que…
Buen poema, emperadora... Claro y directo como el agua que nos sacia.
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.
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