Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

Comentarios
"Se paró la tarde en el justo instante en que se detenía..."
Me recuerda a un poema tuyo en el que decías:
"cada vez que paso por debajo de esta palmera
me acuerdo de ella"
Aunque ahora sé que con el "ella" no te referías a la palmera, me gusta también pensarlo así.
Tampoco sé si la tarde se paró en el instante en que se detiene ella misma, o el instante en el que se detiene el fotón. Pero es precioso en todas sus variantes.
¿Y pasó por allí justamente en el momento en que pasaba?