Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.
Comentarios
"Se paró la tarde en el justo instante en que se detenía..."
Me recuerda a un poema tuyo en el que decías:
"cada vez que paso por debajo de esta palmera
me acuerdo de ella"
Aunque ahora sé que con el "ella" no te referías a la palmera, me gusta también pensarlo así.
Tampoco sé si la tarde se paró en el instante en que se detiene ella misma, o el instante en el que se detiene el fotón. Pero es precioso en todas sus variantes.
¿Y pasó por allí justamente en el momento en que pasaba?