Ir al contenido principal

la medida

pasaste por allí

como un relámpago

a la velocidad luminosa

de un fotón

y la tarde se paró

en el justo instante en que se detenía


Comentarios

electroser ha dicho que…
Qué color más vespertino. Todo amarillito dorado, de ese bajo el cual la piel se ve estupenda.

"Se paró la tarde en el justo instante en que se detenía..."

Me recuerda a un poema tuyo en el que decías:
"cada vez que paso por debajo de esta palmera
me acuerdo de ella"


Aunque ahora sé que con el "ella" no te referías a la palmera, me gusta también pensarlo así.
Tampoco sé si la tarde se paró en el instante en que se detiene ella misma, o el instante en el que se detiene el fotón. Pero es precioso en todas sus variantes.
¿Y pasó por allí justamente en el momento en que pasaba?
Pepa ha dicho que…
las cosas suceden en el mismo momento que lo hacen, y lo curioso es que podrían ser de una manera completamente diferente, para mi lo divertido es jugar a variar las posibilidades de los acontecimientos y fabricar instantes

Entradas populares de este blog

La posibilidad del silencio

El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.

En el borde

Si temes es porque no amas y porque no comprendes que todo puede ocurrir. Si no temieras, ya habrías desaparecido.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.