El poema nace en
la mañana que mira a la ciudad para inventarla. Reposa en la figuración. En la
membrana de escribir el caudal nuevo. Escribir es la causa de esta casa en cuya
puerta digo:
Sus dibujos brillan como los ojos de un gato, parecen dispuestos a colocarse de un salto en el ala del tejado, para ver todo desde arriba y cambiar el punto de vista, piensa. Desde abajo, pisoteada en la puerta, le queda grande la vida.
Como un gato que abandonaba temporalmente la morada que le cobija, se aventuró a salir de su resguardo de palabras y papeles. Pero, a diferencia del gato, no recordaba el camino de vuelta.
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