Ir al contenido principal

Bordes deshilachados 34






Se le olvidó que regresar era un deporte que no debía practicar porque siempre le lleva al mismo sitio.

*

Le sigue sorprendiendo cargar con una rebeca en el bolso por si después le da frío.

*

Y si se deja llevar, siempre es al mismo sitio, o sea, a ningún sitio.

*

No hay nada tan inevitable como el momento de batirse en duelo contra una decisión, en definitiva, todos los momentos son inevitables duelos en los que nos batimos contra nosotros y contra los demás, por eso asiste a clases de esgrima.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Los desconocidos

Parece que hablan otro idioma pero les pasa que se desconocen a sí mismos.

La alfombra voladora

Sus dibujos brillan como los ojos de un gato, parecen dispuestos a colocarse de un salto en el ala del tejado, para ver todo desde arriba y cambiar el punto de vista, piensa. Desde abajo, pisoteada en la puerta, le queda grande la vida.

Un pensamiento perdido

Como un gato que abandonaba temporalmente la morada que le cobija, se aventuró a salir de su resguardo de palabras y papeles. Pero, a diferencia del gato, no recordaba el camino de vuelta.